Pasada la Feria de Abril y dispuesto a retomar el día a día, fui a despertar a los niños para ir al colegio. Mientras desayunábamos, mi hijo me sorprende diciéndome: “Papá, voy a hacer una hucha para la Feria del próximo año. Quiero conseguir los premios que este año no he podido por haber fallado algunos tiros y por no tener el dinerito que me hubiese gustado. Me lo he pasado tan bien que quiero repetirlo. Voy a hacer una hucha especial”. “¿Una hucha especial?”, pregunté. Y me contestó: “Sí papá, la hucha de inversión. Tenemos mucho tiempo hasta el próximo año y vamos a hacer crecer el ahorro que voy a generar. Después del cole me pongo con ella, ¿me ayudas?”.

Así fue. Después del cole hizo sus tareas y me llamó para hacer la hucha especial. Tomamos una cartulina y le dimos forma. Hizo una foto de los premios obtenidos por el lanzamiento de dardos, la imprimimos y la pegamos en la hucha. Curioso, porque cuando han venido sus amigos a casa le han preguntado y él explica con la mayor de las facilidades lo bien que se lo pasó, lo que experimentó en la Feria y lo que quiere conseguir el próximo año. Ha calculado el número de lanzamientos, lo que cuesta cada uno de ellos y, sobre todo, lo que le va a generar la hucha. Sabe que puede contar lo que acumula, que puede saber cuánto tiene cuando él quiera y que puede encontrarse con menos de lo que ha puesto debido a que es una hucha especial (mantenerla cerrada no siempre va a ser fácil, las tentaciones son muchas). Pero también sabe que si espera hasta la próxima Feria de Abril tendrá lo que aportó más una recompensa. Tiene un plan. Yo le acompaño y estoy a su lado.

Para un niño de primaria, un año es un horizonte temporal de muy largo plazo; sin embargo, tener un objetivo claro, saber con lo que cuenta y lo que puede ahorrar, es algo que entiende. Tener la experiencia de que su propio ahorro puede crecer por el mero hecho de esperar el tiempo que él mismo se ha marcado es un viaje, no exento de dificultades, que no se olvida.

Cuando ahorramos dejamos el consumo para un tiempo posterior. Cuando invertimos, destinamos parte de nuestro ahorro -por lo tanto ya tenemos ahorro, si no, no sería conveniente invertir- para hacerlo crecer. Es cuestión de horizontes temporales y prioridades.

Queremos seguridad, disposición y estar ajenos a cualquier riesgo para así preservar nuestro patrimonio. Es correcto si hablamos de ahorro para tener un colchón, para cubrir imprevistos, para el corto plazo. Sin embargo, no lo es si este ahorro permanece tiempo con nosotros y va mermando por el efecto de la subida de precios. Si hay excedente y tiempo, te invito a pensar en invertirlo para protegerlo. Esto supone tener una meta, saber qué cantidad puedes invertir, de qué manera, qué esperas y cuál es el riesgo que estás dispuesto a asumir. Es decir, ¿a quién se lo cedes para que vuelva habiendo hecho su trabajo?

Son numerosas las manifestaciones de personas mayores en las principales ciudades solicitando revisiones al alza de su pensión. Los que tenemos aún recorrido temporal hasta llegar a la etapa de júbilo, etapa de disfrute y consumo de recursos, podemos reflexionar sobre cómo nos estamos preparando para ello, ¿estaremos en la misma situación?

Estamos a tiempo de reaccionar. Te invito a pensar en ti, en tu situación personal, ¿cómo te gustaría llegar? Una planificación financiera personal te puede ayudar a generar riqueza con seguridad y tranquilidad: “si ahorras, invierte”.

 

Juan Francisco Martín Báñez | EFA European. Financial Advisor. Asociado EFPA 12099

LinkedIn: Franciscomartinbañez

Artículo incluido en el número de mayo de la revista Agenda de la Empresa