"Conozco ese refrán", me dijo Don Contradictorio, y es lo que yo les he dicho a un grupo de mis amigos que son abogados: uniros en buena armonía, y multiplicareis los servicios que podréis ofrecer a los clientes y con precios más baratos.
A veces se levanta uno nostálgico. Qué le vamos a hacer. Y hoy me ha tocado a mí. Quizás todo venga por mor de la última adquisición para mi restaurante: una máquina de vacío que nos permitirá conservar mucho más fresco el género y, por ende, su calidad.
Hemos comentado en varias ocasiones que uno de los factores más determinantes a la hora de decidir, por parte de un empresario, la constitución de una Sociedad Mercantil para el desarrollo de una actividad empresarial, es el hecho de que la responsabilidad de los socios queda limitada a su aportación en el capital social, no respondiendo de las deudas sociales con su patrimonio personal.<
Podemos definir el clima social como un conjunto de características objetivas y relativamente permanentes de la organización, percibidas por los individuos que pertenecen a ella, que sirven para darle una cierta personalidad y que influyen en el comportamiento y en las actitudes de sus miembros.
Los humanos somos una especie rara y curiosa, gritamos para liberar el estrés y, al mismo tiempo, nos estresamos si alguien nos chilla, anhelamos la paz y el silencio, aunque vivimos obnubilados por un mundo ruidoso en el que triunfa la música estruendosa, los escapes libres de las pequeñas motos y las voces agobiantes de nuestros políticos.
Nos encontramos actualmente en un momento relacionado con el sector de la construcción que, aunque no podríamos catalogarlo aún de crisis económica, si preocupante en cuanto a su periodo medio de maduración relativo a la venta de una vivienda.
La situación es preocupante dada la ralentización del volumen de ventas de viviendas y naves industriales.
Recién aprobada la Ley de Memoria Histórica, conviene recordar episodios más cercanos y no circunscribirnos necesariamente a las dos Españas enfrentadas cruentamente.
Son muchos los inversores que, además de tener en cuenta los parámetros clásicos de rentabilidad, riesgo y liquidez, incorporan ciertos tintes éticos, sociales o medioambientales en sus decisiones financieras; de ahí el interés creciente de las entidades en ofertar productos denominados socialmente responsables.
De huracán a tormenta tropical. Con esta terminología meteorológica podríamos definir la situación en la que se encuentra actualmente la crisis de las hipotecas subprime o de alto riesgo (hipotecas basura) que se produjo a principios del mes de agosto en la economía norteamericana.