• Una cosa sobre todo hace sugestivo el pensamiento humano: es la inquietud.

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Enrique Becerra

Mayo de 1808

 

España era por entonces un país cateto, con una monarquía y una nobleza perfectamente prescindible, y un pueblo llano e inculto que los defendía. Mientras que en Francia la Revolución de 1789 había transformado radicalmente la vida, en España seguíamos anclados en la Edad Media.



El carro del vino

 

No me refiero en el título a los antiguos carros que repartían los vinos por las tabernas andaluzas, aunque el tema es atractivo e igual lo cojo para otra ocasión. Pero hoy les quiero hablar del carro en que están montados los vinos españoles en la actualidad.



Árboles y bosques

 

Ando en plena faena rematadora del que será mi tercer libro sobre mi oficio y que en esta ocasión tratará de las tapas, esa costumbre tan de nuestra tierra y de nuestra cultura que, últimamente, se está expandiendo como una mancha de aceite por medio mundo.



La feria de las vanidades

 

Empujones, codazos, agarrones, pisotones, maniobras más o menos ortodoxas para ponerse delante del adversario... No, no se trata del relato del saque de un corner en un partido de máxima rivalidad, sino de algo que, cualquiera que se haya pasado por Fitur (o cualquier otra feria de turismo al uso) habrá podido observar.



En bandeja

 

Ya estamos metidos en pleno berenjenal electoral, y en Andalucía por partida doble. No sé a ustedes, pero a mí me cuesta la misma vida abrir un periódico o ver un informativo en televisión en esta época. Reproches. Malos modos. Promesas imposibles hechas sin ton ni son...



De los nombres de los platos

 

No es cosa baladí el nombre con el que bautizamos los platos en un restaurante. En mi libro ‘La Gran Aventura de Montar un Restaurante' exponía que el nombre de un plato, o bien escrito en una carta o bien en boca de un camarero, es la primera referencia que tenemos de él; su tarjeta de visita.



Marchando una de nostalgia con salsa de reflexión

 

A veces se levanta uno nostálgico. Qué le vamos a hacer. Y hoy me ha tocado a mí. Quizás todo venga por mor de la última adquisición para mi restaurante: una máquina de vacío que nos permitirá conservar mucho más fresco el género y, por ende, su calidad.



No sabemos lo que tenemos

Y no es una frase hecha; es la realidad. Me estoy refiriendo a la cultura culinaria de Andalucía.

Todos -gente de la tierra y visitantes- estamos de acuerdo en que de Despeñaperros para abajo hay una cocina espléndida, variada y única.



Elogio del tabernero

 

Déjame que te cuente, lector: Después de treinta y seis (de mis cincuenta) años vividos por detrás del mostrador, y entre tanto nouvel restaurador de pacotilla y demás paparruchadas culinarias, quiero reivindicar la figura del tabernero. Me gusta que me llames tabernero. Y no por una cuestión de falsa modestia ni nada parecido. Al contrario.



¿Globalización o borreguismo?

Una de las cosas que no dejo nunca de hacer cuando viajo es pasear por la ciudad en cuestión, sin prisas, mirando hacia arriba, parándome en cada esquina, echándole un vistazo a los escaparates, observando a la gente.



Cocina y arte

 

Está claro que la cocina es un arte, y como tal, está sujeto a modas, vaivenes y tendencias. Claro que, como tal también, hay clásicos que siempre estarán presentes, al igual que sucede en la pintura, la escultura, la arquitectura, etcétera.



De gazpachos y sopas frías

De comida de pobres a estrella mundial de la gastronomía. No ha hecho mala carrera nuestro amigo el gazpacho, no.



Elogio de las especias, con su mijita de precaución

Hace algunos siglos se mataba por un puñado de sal. Lo que hoy en día es algo tan usual y barato en la Edad Media era objeto de deseo. Mágicos cristales que transformaban los recios y escasos sabores de la época en verdaderos placeres al paladar. Negarle el pan y la sal a alguien era arrebatarle lo más básico.

Eso con respecto a la sal.



Ayuno y abstinencia

Suena antigua la frase, no me lo nieguen. Aún recuerdo los consejos de don Juan Plata, mi primer maestro en el Colegio de San Francisco de Paula (laico y liberal , no se me asusten):

-Niño, que llega la Cuaresma. Pensad en los pobres niños que no tiene ni para comer. Ayunad.



Informaria SL Grupo de comunicación fundado en 1996