Cuando en esta tierra se les llamaba a las cosas por su nombre, esto podía llamarse, en unos casos, insolidaridad, y en otros -los extremos- incluso desfachatez. Ahora que, por lo visto, y según la Junta de Andalucía, los niños aprenden más lengua en la televisión que en el Colegio, ya no sé que calificativo se le dará a estas cosas.