La incuria, cuando no la inepcia, con la que algunos políticos, periodistas o locutores de radio y televisión utilizan nuestra hermosa y asaeteada lengua no debería conducir a la indiferencia (Laisser-faire, laisser-passer: 'no oponerse, no intervenir, permitir'), ya que ello equivaldría a admitir que la contumacia en el error, no siempre inconsciente o involuntaria - debemos añ