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Hace unos días, en la presentación del esperado documento: “Bases de la Estrategia Territorial para el Desarrollo Económico del Aljarafe”, elaborado por la siempre activa Asociación de Empresarios del Aljarafe, en pro de buscar en todo momento el desarrollo económico, territorial y social de los numerosos ciudadanos que, o residen en la comarca o bien se trasladan diariamente para realizar su actividad empresarial en las diferentes zonas industriales de la comarca, hizo reflexionar a más de uno de los allí presentes.
En dicho documento se analizan las diferentes disfuncionalidades, en base a actuar hacia un cambio en el modelo territorial seguido hasta ahora, poniendo de manifiesto que el camino seguido no es el correcto.
El oro rojo o la fiebre del ladrillo -como también le llaman-, llegó a la comarca hace unos años, al igual que otras zonas de Sevilla, Málaga, Cádiz o Huelva.
Ante tal magnitud, los Ayuntamientos de la segunda y tercera corona metropolitana comienzan a planificar su equilibrio territorial con la mejor herramienta de que disponen: El Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), dejando a un lado las otrora Normas Subsidiarias y sus modificaciones puntuales como herramientas de ordenación del territorio.
Con la entrada en vigor de la Ley 7/2002, de 17 de diciembre, de Ordenación Urbanística de Andalucía, se dota a las administraciones públicas -en particular a la Junta de Andalucía- de una importante herramienta política de fomento de la planificación urbanística. Se trata en definitiva de buscar soluciones a los intereses públicos y privados en un intento de encontrar el equilibrio.
El Urbanismo es una doctrina multidisciplinar, abarcando gran cantidad de áreas que se interconectan entre sí directa e indirectamente. Es por tanto la planificación urbanística, fundamental para coordinar áreas de medioambiente, patrimonio histórico, vivienda, polígonos industriales -desarrollo económico-, ordenación del territorio, carreteras, costas,...etc.
La planificación Estratégica de un municipio, ha de fundamentarse en la planificación urbanística, económica, jurídica, medioambiental, cultural....
El Ayuntamiento como ente territorial más cercano a los ciudadanos, y muy a pesar de no gozar en la realidad de esa autonomía financiera que sí tienen otras administraciones públicas, está dejando de ver el urbanismo como la gallina de los huevos de oro de hace unos años.
Actualmente, en la elaboración de los nuevos Planes Generales de Ordenación Urbana se comienza a planificar el territorio, buscando servicios de interés público y social, por supuesto no dejando de lado el interés económico.
Con la presentación del documento resumen se ha puesto el dedo en la llaga, el Aljarafe al igual que otras bonitas comarcas de Andalucía ha crecido descontroladamente, se deben tomar medidas urgentes en su Ordenación Territorial, Fomento Económico y Cohesión Social.
Si no se toman cartas en el asunto por los responsables públicos y privados, se corre el riesgo de morir de éxito.
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