susanam.muñoz@hotmail.com
El sufragio universal es hoy una idea aparentemente admitida, sin embargo la posibilidad de que las mujeres y los hombres tengan los mismos derechos electorales ha sido una durísima tarea que ha consumido en casi todos los países las energías de varias generaciones de mujeres y de hombres en busca de la igualdad. En España, se consiguió casi de golpe y aparentemente sin esfuerzo y digo aparentemente, porque fue Clara Campoamor quien, hace 75 años, luchó hasta la saciedad porque se estableciera el sufragio universal, utilizando para ello la persuasión de la razón a través del diálogo y el debate parlamentario, donde defendió la condición de igual de la mujer frente al hombre hasta conseguirlo durante la II República.
Hoy, seguimos celebrando cada 8 de Marzo el Día Internacional de la Mujer, una fecha que entiendo debe servirnos para la reflexión y la autocrítica. Sigue siendo lamentable que aún hoy haya que seguir recordando que hombres y mujeres somos iguales y debemos tener las mismas oportunidades vitales y laborales, pero más lamentable es comprobar que aún hoy es una realidad no aceptada por todos los componentes de la sociedad. Aquella mañana del 8 de marzo, mientras acudía a mi trabajo, escuché como una empresaria, madre de cuatro hijas, confirmaba sus preferencias en contratar a un hombre frente a una mujer porque no “podía permitirse que una mujer la dejara tirada cuando se quedara embarazada”, como si crear otra vida no fuera un suficiente acto de generosidad para la sociedad y para el futuro de todos. En el otro lado de la balanza, pongo las felicitaciones que muchas mujeres recibimos ese mismo día de algunos compañeros e incluso de nuestros jefes, por el simple hecho de serlo y de trabajar. Este evidente signo de aliento y empuje compartido, este seguir hacia delante con fuerza, me hace pensar que muchas cosas han cambiado y que la igualdad es hoy, además, una meta compartida.
Vivo con la esperanza de que algún día ni mujeres ni hombres tengamos que ser felicitados por poder hacer aquello que nos gusta y a lo que tenemos derecho a acceder con el mismo esfuerzo, tesón y preparación. Por ello, decido quedarme con la evidencia impagable de que hoy somos más libres para elegir y disponemos de más oportunidades que quienes nos precedieron y, sobre todo, porque son muchas las personas -mujeres y hombres- que trabajan de manera cotidiana y efectiva, en silencio, sin anunciarlo, en su pequeño ámbito de trabajo, familiar o social por inculcar el respeto y la igualdad de oportunidades en quienes los rodean. Este es el mejor y más hermoso reflejo de que muchas cosas están cambiando.
Buena muestra de todo ello han querido dar los distintos actos que se celebraron con motivo del 8 de Marzo, como la publicación del libro Miradas de mujer. 75 Aniversario del voto femenino en España, con el que el sindicato CCOO ha querido rendir homenaje a mujeres andaluzas, muchas de ellas desconocidas, que trabajaron y siguen trabajando por la equiparación de oportunidades. También, destacar la exposición Mujeres de luz, organizada por el Parlamento Andaluz, que recuerda la biografía y el compromiso de mujeres como la misma Clara Campoamor, Victoria Kent, Margarita Nelken, Emilia Pardo Bazán o María Moliner, que iniciaron los caminos hacia la búsqueda de la igualdad.
A ello se suma la entrega de los tradicionales Premios Clara Campoamor, que concede el PSOE andaluz desde hace 12 años, y que en esta ocasión han recaído en la cantaora Esperanza Fernández; la fundadora de la Asociación de Mujeres Separadas de Dos Hermanas, Amusedher, Rocío Alfaro; la consejera de Igualdad y Bienestar Social de la Junta de Andalucía, Micaela Navarro; la diputada socialista en el Congreso, Carmen Hermosín; y la periodista María Esperanza Sánchez. Finalmente, los Premios Meridiana, otorgados por el Instituto Andaluz de la Mujer a la Plataforma de Apoyo al Lobby Europeo (Córdoba); la presidenta de la Asociación Mujeres entre Mundos, Gloria Peter; la maestra, Isabel Martínez Soler; y al Equipo provincial Red Escuela Espacio de Paz. A ellos se suman los de la empresaria gaditana Paloma García Suero; el Grupo de Teatro de la Asamblea de Mujeres, de Granada; el profesor de Educación Primaria de Ayamonte, Enrique Vélez, por su lucha contra la violencia de género y el de la catedrática de Derecho Constitucional, María Luisa Balaguer, por su trayectoria a favor de la igualdad. Otro andaluz, Benito Zambrano, recibía también su particular premio al presentar en el Teatro Albéniz de Madrid la obra Solas, basada en su guión cinematográfico, de gran impacto social y que destapó la situación de desigualdad en la que viven algunas mujeres.
Tampoco podemos olvidarnos de la celebración del Centenario del escritor granadino Francisco Ayala. Su fuerza creativa, admirable lucidez, coherencia estética, capacidad para plantear las preguntas, su ironía y escepticismo y, sobre todo, la libertad con la que ha desarrollado toda su vida, defendiendo la capacidad en igualdad de todos, no pueden más que ser entendidas como un legado que generosamente nos otorga y que debemos saber valorar.
Para cerrar este repaso al mes de marzo, apuntar la celebración del Festival de Cine de Málaga, que en su octava edición deja en la provincia unos 3,5 millones de euros y que se ha convertido en el talismán de directores noveles y escaparate del sector, siendo además uno de los mayores mercados de compra-venta de producciones audiovisuales nacionales. Así, como la del Festival audiovisual Zemos98, en el Teatro Lope de Vega de Sevilla, que ha presentado 652 trabajos procedentes de 42 países. Finalmente, mencionar la segunda edición de la Semana de Moda de Sevilla, que reunió a los grandes creadores y firmas andaluces y donde se le entregó el Botón de Nácar a la diseñadora flamenca Lina.
