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Todos nosotros tenemos un potencial extraordinario como personas pero es conveniente desarrollarlo; la mayoría de las veces el directivo se preocupa más de desarrollar aspectos externos que son importantes como, técnicas de su especialidad, marketing, auditoría, finanzas, etc., que de su desarrollo personal. Hoy os invito a conocer el modelo que nos presenta el Estilo de Relación Integral (ERI). Se fundamentan en las investigaciones de Taibi Khaler, que descubrió que cada uno de nosotros tiene una serie de impulsores básicos que determinan nuestra forma de comportarnos y de relacionarnos con los demás. Estos impulsores son el punto central alrededor del cual giran más o menos lentamente las pautas de comportamiento de cada persona.
Cada estilo tiene un determinado "impulsor", esto es, un conjunto coherente de comportamientos que se desarrollan en el transcurso del día. Todo ello se representa a través de un cuadro de coordenadas: el eje de ordenadas indica la secuencia de Actividad a Pasividad, y el de abcisas la de Espontaneidad a Autocontrol.
El eje horizontal representa una de las dimensiones esenciales de la conducta y se asocia al control o a la espontaneidad. En el extremo se halla el autocontrol, que se refiere a conductas que se ajustan a normas coherentes, pudiendo ser más o menos rígidas. En el otro extremo se sitúa la espontaneidad, que se refiere a conductas no formales, no regidas por normas.
En el eje vertical se representan otras dimensiones de la conducta humana que se asocian a la actividad o pasividad. En el extremo se halla la pasividad que se refleja en conductas relajadas, tranquilas, con inactividad aparente o real, junto con momentos de gran actividad. En el otro extremo se halla la actividad que consiste en estar activo tanto en el pensamiento como en la acción. La combinación de los dos ejes da un determinado estilo de pauta conductual:
uLa actividad asociada a la espontaneidad determina el estilo cooperador.
uLa actividad asociada al autocontrol determina el estilo adicto al trabajo.
uLa pasividad asociada al autocontrol determina el estilo analítico.
uLa pasividad a la espontaneidad determina el estilo reactor.
uLa combinación de varias partes de estos ejes determina también el estilo promotor.
En definitiva, estos impulsores son como el punto central alrededor del cual giran más o menos lentamente las pautas de comportamiento de cada persona. Aunque una persona pueda tener distintas pautas, su impulsor principal es el que va a determinar el comportamiento de esta persona. Veamos cuáles son los impulsores dentro de cada estilo.
Cooperador: tiene como impulsor principal "complacer". Le es muy difícil decir que no, pues vive para complacer a los demás aún a costa de sus propias necesidades u objetivos. Busca generalmente el quedar bien aunque sea en contra de sí mismo.
Adicto al trabajo: tiene como pauta directriz el "ser perfecto", no se permite ni acepta de otros un error como tampoco de sí mismo. Le molesta el desorden y no le gusta nada fuera de lugar ya que la perfección debe estar por encima de todo.
Analítico: tiene como impulsor principal "ser fuerte" por lo tanto su objetivo básico en la vida es resistir toco aquello que pudiera venir del exterior o de su interior, para que los demás no observen en él ninguna debilidad en su capacidad física o emocional. Lo aguantará todo.
Reactor: tiene como pauta directriz el "esforzarse". Siempre intenta hacer o decir algo, pero nunca lo logra, se carga de mucho trabajo y no lo termina. Va de un lado a otro sin encontrar jamás lo que quiere, en muchas ocasiones se va de la realidad, como si pasara épocas de aletargamiento.
Promotor: tiene como impulsor principal el "compláceme a mí", con lo cual busca que los demás le complazcan de una forma u otra. A veces puede aparecer como una persona dura porque su segundo impulsor es: "sé fuerte para mí" con lo cual invita, en definitiva, a los demás a ser fuertes y complacerle para no tener que descubrir sus propias debilidades.
Al conocer el ERI propio y el de los demás, se tiene conocimiento sobre la mejor forma de interrelacionarse, consiguiendo con ello incrementar el propio potencial directivo. Al mismo tiempo, se facilita el desarrollo de la otra persona ya que se actúa en el canal adecuado para ella. Una buena manera de conocer su Estilo de Relación Integral (ERI), es preguntar a personas de su confianza y compararlo con lo que usted piensa.
Analice su comportamiento y verá su aplicabilidad en el siguiente artículo.