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Disfrutar trabajando

Puntuación

Disfrutar trabajando, y no por ello invertir horas interminables en el despacho, ni supeditar la familia o la vida personal al trabajo. Seguramente Shakespeare lo haría mejor, pero en mi atrevimiento podría decir algo parecido a "disfrutar trabajando o padecer trabajando, ésa es la cuestión". Bien es cierto que surgirá alguien que apostillará ¿y si trabajamos, sin más?.

La actualidad empresarial requiere muchos pluses de rendimiento, esfuerzo e implicación que dificultan que trabajemos... sin más. A la larga, nuestra relación con el trabajo acaba siendo una relación muy íntima en la que lo disfrutamos, y el mismo hecho nos regenera nuestra energía, o bien acabamos padeciéndolo y necesitamos paréntesis y alternativas para "cargar las pilas". (Dicho de otro modo, el trabajo acaba con nuestras reserva de energía). Pero, ¿cómo es posible disfrutar trabajando? Una respuesta obvia es: haciendo lo que quieres. Pero no por obvia es menos importante, aunque sólo pocas personas pueden hacer lo que quieren e incluso así les cuesta disfrutar. Otra respuesta es: queriendo lo que haces.

Este juego de palabras nos invita a reflexionar unos minutos respecto a la capacidad humana de convertir y transformar los hechos en oportunidades de desarrollo personal, de ver el lado más amable de las situaciones e incluso reír frente a las adversidades. De hecho, es una opción personal. Puede ayudarnos a desarrollar esta capacidad mental pensar que cualquier trabajo tiene un fin positivo en la sociedad, en las personas, y que contribuimos con nuestro esfuerzo y saber hacer a esta repercusión positiva. El desarrollo de la inteligencia emocional, la capacidad de autocanalizar las emociones, la automotivación y la empatía serán, los pilares en los que se sustenta esta capacidad de ver la botella medio llena o medio vacía. Otra posibilidad es romper con "lo que se supone que debo hacer aunque nadie me haya dicho que lo tenga que hacer" y probar de hacer lo que uno quisiera hacer. Cambiar el "tengo que hacer" por el "quiero hacer", siempre y cuando sea sincero, aportará argumentos para poder disfrutar con lo que se haga.

En definitiva, seré un mensajero de buenas o malas noticias en función de lo que mi mente sea capaz de generar o transformar (actitud mental negativa o actitud mentalpositiva). En el primer caso queda claro que difícilmente podremos disfrutar trabajando; en el segundo, es más probable. En el tiempo que dure nuestra personal ‘parada en boxes', además de discernir entre lo que tengo que hacer o lo que quiero hacer, convendrá reubicarnos en nuestro mundo de relaciones: familia, amigos, conocidos, colegas, y descubrir de qué modo y en qué circunstancias estamos en él. ¿Son relaciones que aportan o son relaciones que agotan?, ¿en qué grado me importan?, ¿cómo tengo mi vida organizada alrededor de ellas?, ¿mi vida personal, como individuo pleno, está contemplada en estas relaciones?

En el análisis personal, a través de estas preguntas buscamos los orígenes de la incomodidad, la tensión que generan nuestras relaciones; la fuente de esta incomodidad suele estar en un conflicto de rol. Es decir, no estamos de acuerdo con el papel que las circunstancias (e incluso uno mismo) han decidido que representemos en cada uno de los aspectos de nuestra vida, para posteriormente identificar con cual de ellos no estamos de acuerdo y generar alternativas asumibles. A todo ello podemos añadir las actividades de todo tipo que, por distintas a las habituales, nos generan de por sí una entrada de "aire fresco" que oxigena la vida cotidiana, a veces en exceso contaminada: desde la práctica de deportes hasta las visitas culturales o lecturas no profesionales, pasando por círculos gastronómicos o mercadillos dominicales, cualquier interés no profesional aportará ese punto de aire nuevo que sin duda necesitamos.

Si contemplamos todos estos puntos (querer lo que haces, la actitud mental positiva, desarrollar la inteligencia emocional, identificar tu contribución a la mejora de la sociedad, la clarificación de los roles sociales, la búsqueda de alternativas asumibles, la incorporación de "aire fresco" a partir de intereses no profesionales) es más que probable que seamos capaces de disfrutar trabajando. En ese punto, la dirección de RR HH de las empresas tiene un papel fundamental para conseguirlo y una parada en boxes también.

Informaria SL Grupo de comunicación fundado en 1996