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En el 2004 hemos podido conocer la batalla del cable en telecomunicaciones para crear una alternativa a Telefónica; el polémico paladín de la Telebasura, “Tómbola” se despidió de sus canales habituales mientras el Defensor del Pueblo instaba a prohibir la telebasura en horario infantil, el Consejo Audiovisual de Cataluña pedía que un Consejo Audiovisual estatal fuerte la frenara, y la Vicepresidenta del Gobierno, Mª Teresa de la Vega descargaba la responsabilidad en los padres sobre lo que ven sus hijos, y todavía nuestra Junta se sumaba a la regulación televisiva para proteger al menor extendiéndolo a contenidos violentos y anuncios y el Gobierno Central y las Televisiones se pusieron por fin de acuerdo, firmando un código de autorregulación, con una comisión mixta de seguimiento para la protección de horarios en la infancia.
Pero hubo más, conocimos los “despilfarros” de la RTVE según la Hacienda pública, la justificación tardía de primar otras cosas que la audiencia por parte de la profesora Caffarel, a la sazón Directora General de la endeudada RTVE, en horas bajas de audiencia; un 2004 además en que las series de ficción han ganado terreno a los “reality”, con buenas producciones y share, y donde la contraprogramación (otrora campando en una ciudad sin ley), se ha encontrado con expedientes y sanciones gubernamentales. En este terreno de delitos, el nuevo código penal establecía modificaciones frente a la piratería musical y de vídeos por internet, una piratería que en ventas de software ha recortado un 50% a Microsoft Ibérica según propias fuentes, y que sólo en Sevilla ha obligado a la detención por la Guardia Civil de 309 personas en 9 años por fraude en lo audiovisual. Mientras, al ritmo vertiginoso de los formatos televisivos se producen sinergias en el lenguaje hablado, particularmente con neologismos ingleses, lo que motiva aún más los trabajos de los insignes académicos de la cosa lingüística bajo la batuta de De la Concha, por un lado y por otro de los defensores del Plan Integral de Discapacidad que reivindicaron a cadenas y administraciones programas accesibles a disminuidos sensoriales.
Un año más fue polémica la designación del futuro Director de la Televisión Andaluza, ahora por tres quintas partes de la Cámara. Y en la televisión de proximidad, más de 200 tv. Locales iniciarán emisiones conjuntas recibidas por satélite en este reino de taifas de la alegalidad en el que todavía están sumidas y de las que el PP, a buenas horas..., quiere sacar tajada ultimando una red de 50 televisiones municipales.
Finalmente supimos, según la servidora Yahoo, que el 60% de los jóvenes no se imagina la vida sin internet. Y aquí enlazamos con nuestra reflexión final de año a la espera de un venturoso próximo. La alarma ha saltado en educadores, padres y políticos japoneses al conocerse que 9 jóvenes se pusieron de acuerdo recientemente para suicidarse vía acuerdo por internet encerrados en dos coches. La noticia pasó sin pena ni gloria, acostumbrados como parecemos a insensibilizarnos, pero es escalofriante. La mecánica consiste en acordar día y hora, encender el coche y asfixiarse con monóxido de carbono. Como vemos, no todos los males se producen por la televisión, la red puede acapararnos sorpresas todavía insospechadas, por lo que no estaría de más que estableciéramos sistemas de prevención de riesgos por internet, la mejor de todas, se me ocurre una vez más, la educación. Esta comunicación globo no debe ser tan grave, cuando un padre en una de las naciones que más extienden y fabrican aparatos de hardware, la milenaria China, ha decidido poner de nombre a su hijo “@”, dada su pasión por internet y por el sonido en chino parecido a decir te amo. Pues un feliz año 2005 querido y ‘@rrobado’ lector.
