La feria de las vanidades

Puntuación
Enrique Becerra
Enrique Becerra restaurante@enriquebecerra.com www.enriquebecerra.com

Empujones, codazos, agarrones, pisotones, maniobras m谩s o menos ortodoxas para ponerse delante del adversario... No, no se trata del relato del saque de un corner en un partido de m谩xima rivalidad, sino de algo que, cualquiera que se haya pasado por Fitur (o cualquier otra feria de turismo al uso) habr谩 podido observar.

En este tipo de actos un observador externo se lo pasa pipa. Si lo viese todo desde un plano cenital, entre focos, carteles y metros y metros de moqueta desechable, ver铆a c贸mo se van formando y disolviendo bullas. C贸mo los participantes y visitantes se concentran y espacian en torno a puntos concretos. Puntos que no son casuales ni mucho menos. Veamos:

Adoptando la jerga de las predicciones meteorol贸gicas marinas, reci茅n abierto, el observador cenital comparar铆a el lento y cansino deambular del personal por los pasillos con lo que se conoce como mar llana; calma chicha, vamos. De repente, por el portillo del Noroeste aparece una chica con una grabadora en la mano con la pegatina de una conocida emisora de radio, e, inmediatamente, un peque帽o alboroto surge a su alrededor; es la mar rizada, que dura hasta que, al poco tiempo, por el otro extremo, un esforzado becario de una televisi贸n local entra, c谩mara en ristre, dispuesto a grabar, preguntar y hacer todos los comentarios oportunos 茅l solito. Es inevitable, a su alrededor varias decenas de personas forman la primera marejadilla del d铆a.

El grado de tensi贸n va subiendo. Justo al lado de nuestro Juan Palomo de la informaci贸n hace acto de presencia un colega suyo pero, esta vez, de una emisora auton贸mica. La marejadilla torna a marejada en cuesti贸n de segundos. Se aprietan nudos de corbata. Se estiran los pescuezos. Se sacuden solapas. Y los dientes-profiden comienzan a asomar por bocas entreabiertas. Pero cuando los codos y los empujones ya comienzan a ser cosa seria (al borde de pitar penalty, vamos) es cuando entra --majestuosa ella-- la c谩mara de televisi贸n de emisora nacional, con sus pegatinas brillantes. Es una conexi贸n en directo con el telediario. Fuerte marejada con olas de hasta cinco metros. Los cruces de pasillos se colapsan. El personal se pone de puntillas para intentar robar aunque sea un 谩ngulo en tercera fila. Parece que la situaci贸n no puede ir a m谩s, pero...

Se transforma instant谩neamente en mar gruesa. Sin que llegue nadie nuevo. Sencillamente todo el oleaje humano se desplaza en masa hacia el pabell贸n de Jabugo cuando da la hora de la exhibici贸n de corte de pata negra y su correspondiente degustaci贸n. 脡se es el punto culminante de la previsi贸n de hoy del estado de la mar. S贸lo hay algo que pueda superar tal situaci贸n y convertirla en temporal, el grado m谩s alto del oleaje: la aparici贸n de S.M. el Rey. Pero esto s贸lo sucede una vez en toda la Feria, aunque suele afectar a toda ella.

Y despu茅s la calma. Calma total. Y la vuelta a la placidez inicial en la que las corrientes humanas sobre las moquetas parecen casi de cristal. Del cristal del escaparate que son Fitur y sus primas. Escaparate en todos los sentidos.

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Informaria SL Grupo de comunicación fundado en 1996