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Me he venido al tabanco, que está en una callejuela del centro por donde pasan los cortejos procesionales de un par de hermandades de regreso a sus templos, porque es Semana Santa cuando escribo estas líneas. Y aquí, en la puerta misma del tabanco que, por motivos obvios, estará abierto hasta tarde en estos días, puedo verlos pasar sin los impedimentos de los palcos y las tribunas, que le han robado a mucha gente la cada vez más extensa Carrera Oficial, y ahoga a los pasos encajonándolos entre tablas de madera e impidiendo a los que nos gusta verla a pie, de un lado para otro, callejeando, disfrutar de esta original manifestación, tan arraigada en mis paisanos.
Aquí, pasando el rato con los amigos, hemos vuelto a hilvanar una conversación tranquila, tras la agitación de estas elecciones que, a punto han estado, de acabar con nuestros nervios. Pasaron las elecciones, los datos son los que son, y a partir de éstos, comenzará a rodar la legislatura. Mientras tanto, ha subido hasta el precio del gasóleo. Uno de los golpes más duros que hemos recibido, precisamente antes de comenzar las vacaciones que nos ponen en carretera a muchos en busca de una tregua necesaria . Pero es que sigue subiendo todo, y con esto del diesel -los transportes de mercancías lo usas casi en exclusiva, subirán aún más. Pero es que el resto no se ha quedado atrás y el carrito de la compra cada vez nos resulta más caro... y la electricidad, y el butano, y el teléfono... y la Biblia en verso sin más remedio. Así que la "cuaresma" se va a prolongar, si alguien no lo remedia. Con este panorama, y con el bajón de la vivienda, el cierre de constructoras, de inmobiliarias, y el correspondiente aumento del paro, el próximo gobierno no lo va a tener fácil. Y es que cada pecado lleva su penitencia. De tanto aplazar el análisis, el diagnóstico, el tratamiento y la rehabilitación, ahora se encuentra con un enfermo al que se le han complicado las cosas y ahora no hay más remedio que ponerse en marcha y ver cómo afrontar un tratamiento eficaz. Ya hasta Pedro Solbes comienza a reconocerlo: "Cuando vemos lo que está sucediendo en la economía mundial y en la europea y las últimas cifras que vamos viendo de unos y otros analistas, tenemos que pensar que la cifra [el 3,1 de crecimiento] estará por debajo de lo que inicialmente habíamos previsto. [...] En estos momentos, los analistas están hablando más bien de 2,5 por ciento, 2,6 por ciento, 2,7 por ciento, y algunos del 2,4 por ciento". Así que no hay más cera que la que arde. Y al nuevo gobierno le tocará maniobrar, con claro conocimiento de lo que señala la brújula y dirigir el timón de la nave antes de que el cinturón nos termine por ahogar a todos.
Algunos retos fundamentales, creo, que tiene en esta legislatura. Seis grandes retos, quiero decir, por acotar terreno. Retos de inmediata intervención. El tema del empleo es de capital importancia. El número de 2.315.000 desempleados no se mejora solamente con maquillar las cifras o cambiar los sistemas estadísticos. La política de apoyo a las empresas será fundamental, pues son los principales generadores de empleo. Afrontar esta etapa con los mismos esquemas no parece lo más positivo.
Si tenemos que acudir a la movilidad laboral para favorecer el empleo, la política de vivienda debe ser mejorada. Sin ella, no facilitamos que las familias puedan trasladarse a los centros de trabajo que más favorezcan su situación, ante el panorama que se nos avecina.
El tema energético y sus precios es determinante, por una parte para la economía familiar, pero sobre todo para las empresas que ven como aumenta el recibo de la electricidad y el de los carburantes que más se emplean en el transporte de sus mercancías. Y, unido a éste, está el de la energía a utilizar. Habrá que impulsar, sin lugar a dudas, las energías renovables, hasta llegar a los índices que propone la UE, pero también habrá que analizar y replantear el tema de la energía nuclear. En algunos países europeos ya se está haciendo, y prueba de ello es la decisión del primer ministro inglés Gordon Brown. Una decisión realista sobre ello no sería mala idea.
Otro tema fundamental es el que afecta a la educación y a la formación de las nuevas generaciones de españoles. Los últimos informes sobre nuestro sistema educativo y sobre los niveles que alcanzan nuestros alumnos no es demasiado halagüeña, por lo que todo parece indicar que es imprescindible un cambio en el sistema educativo y en la formación si no queremos perder el tren de la competitividad. Hay que hacer más competitivas nuestras universidades y hay que tener más en el punto de mira el mercado laboral a la hora de proponer planes de formación a nuestros alumnos de secundaria.
Y, desde luego, en este mismo sentido tendrá que ir la ayuda y el apoyo real a la investigación. Es una asignatura pendiente que hay que aprobar lo antes posible si queremos afrontar con holgura y seriedad los retos del futuro. Tarea tienen, aunque ésta sea sólo para empezar. Y que en esta tarde de tabanco nos ha servido, durante la conversación, al menos, para abrir boca.