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    Refrán Popular

Extranjerismos y neologismos (I)

Puntuación
Miguel Fernandez de los Ronderos

 

"Ciertos vicios del habla y de la escritura pecan de xenofilia, un defecto tan grave como el de la xenofobia" (Mario Muchnik)

Se entiende por extranjerismos palabras, frases o giros de un idioma empleados en otro. Este recurso es perfectamente admisible cuando no exista un equivalente en nuestra lengua, o bien cuando en la traducción pierden algunas de sus connotaciones. En este caso deben ser bienvenidos, aceptados y aclimatados a nuestra grafía y fonética. "Una postura conservadora - afirma Martínez de Sousa -, opuesta a su admisión y adaptación, es retrógrada y no nos lleva sino al emprobrecimiento lingüístico".  

En esta primera recopilación de extranjerismos - algunos recogidos y adaptados por el DRAE (1) - abundan aquellos que suplantan, innecesariamente, ya sea por pedantería o por mera ignorancia, a sus legítimos 'propietarios', lo cual no excluye, ni mucho menos, su uso en determinadas circunstancias, pues forzoso es admitir que, empleado en tiempo y forma, el extranjerismo puede resultar infinitamente más preciso que su versión en nuestra propia lengua. Muchos extranjerismos proceden del inglés, aunque también del francés, del italiano e incluso del alemán, idiomas que han dado lugar a numerosas e ingeniosas expresiones que han arraigado en nuestra lengua, tal como puede comprobarse en las locuciones francesas que inician este singular recorrido.

Por ejemplo, cuando se hace referencia a un caso, asunto o escándalo se habla de affaire; un aficionado, no profesional en un deporte, es un amateur; el empate o falta de mayoría en la primera vuelta de unas elecciones es ballottage; jerga es argot; una figurilla u objeto de adorno es un bibelot; taberna, bistrot; una sala de fiestas, boîte; un vividor o sibarita es un bon vivant; una ocurrencia o salida es una boutade; el toque de distinción o los honorarios de un artista, cachet; encanto, atractivo, hechizo es charme; elegante o de moda, chic; un descalabro o desastre es una débâcle; una bata o salto de cama, deshabillé; llamamos détente a la distensión y entente al entendimiento o acuerdo entre las partes (en política se habla de entente cordiale); atolladero o callejón sin salida es impasse; un barullo o una aglomeración de jugadores ante la portería es una mêlée (término propio del rugby); un nuevo rico o un advenedizo es un parvenu; entendemos por rentrée la vuelta o el regreso a la actividad;  habilidad o competencia profesional es savoir faire; una velada, un sarao es una soirée; el agotamiento o fatiga excesiva se conoce como surmenage -'estrés', en el lenguaje actual; una entrevista o conversación a solas es un tête-à-tête, lo que no equivale  a un vis-à-vis, que quiere decir 'enfrente' y designa a dos personas que, en el mismo plano visual, están uno frente al otro. De hecho, un 'vis-à-vis' es una especie de canapé o sofá para dos personas, es decir, un 'confidente'. Sucede, además, que la expresión 'mantener un vis a vis' se aplica a los encuentros "recreativos y reparadores" que presos y presas - internos e internas se les llama con "dulzón eufemismo colegial" (Lázaro Carreter) - mantienen a solas con sus amistades particulares. La publicación de noticias tales como "No hay como el bis a bis" o "Las partes interesadas se proponen mantener un bis a bis", corren el riesgo de desconcertar a más de un lector. Y, por último, en este somero recorrido a través de la lengua francesa, debemos mencionar voyeur, 'mirón', y su derivado voyeurisme, con las maliciosas connotaciones que ambos términos sugieren.

Otra cuestión bien distinta son los neologismos - vocablos, acepciones o giros nuevos en una lengua -, que constituyen la savia nueva, una vez soltado el lastre de palabras que han dejado de figurar en los libros desde hace tiempo. "Los neologismos más útiles y necesarios -  continúa Martínez de Sousa - arraigan y se quedan entre nosotros, sea con su propia forma, sea dotándola de características que los hagan semejantes a las de su nuevo medio y permitan utilizarlos con cualidades morfosintácticas similares".

A modo de ejemplo chusco del rechazo de extranjerismos, acude a mi memoria el comentario de Mussolini refiriéndose a bidet - utilísimo adminículo para la higiene de las partes pudendas, o sanitario, como se dice hoy - que, a imitación de tergicristallo (limpiacristales), proponía llamar tergisesso.

(1) Tal sucede, entre otras palabras, con affaire, argot, bibelot, bidet, boîte, boutade, cachet, chic, confort, entente, massacre voyeur.


Informaria SL Grupo de comunicación fundado en 1996