• Cuando la vida te presente razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones para reír.

Periodismo y pedagogía: defensa del idioma (IV)

Puntuación
Miguel Fernandez de los Ronderos
 

"Nada corrige mejor al individuo que la exposición de sus propios defectos" (Molière)

Cuando se aborda el tema de la incorrección gramatical en el lenguaje cotidiano, y por muy razonada que sea la argumentación empleada, surgen, en ocasiones,  voces airadas que tachan de "puristas" a ultranza, cuando no de "vejestorios" a quienes, en su opinión,  pretenden, poco menos, que un regreso a los tiempos de Cervantes, lo cual, bien pensado, sería infinitamente más formativo que oír tanto dislate y tanta verborrea huera e ininteligible como la que padecemos, día sí día no, a través de muchos medios de comunicación, tozudamente empeñados en menospreciar cuantas normas y preceptos puedan suponer -piensan ellos- una  ortopedia de la lengua que viene a limitar su, ya de por sí,  raquítica  capacidad de expresión. A pesar de todo, aunque  sea por mero  afán didáctico, propongo, hoy, un repaso a verbos y expresiones que, reiterados hasta la saciedad en su evidente deformación, corren el riesgo de convertirse en verdades inamovibles.

Tal es el caso de "la sentencia será  / ha sido recurrida", donde el empleo de la voz pasiva no es posible, ya que recurrir es verbo intransitivo. Dígase, pues, 'recurrir contra una sentencia' o 'presentar recurso o resolución contra una sentencia'. Otro ejemplo bastante común concierne a las  alabanzas -no siempre inmerecidas, al decir de Oscar Wilde- que suele recibir un homenajeado, de quien se dice que "ha contraído méritos evidentes", olvidando que contraer se aplica a vicios, enfermedades, deudas, obligaciones o matrimonio; dígase, pues,'hacer méritos'.

En los últimos tiempos, con motivo de tanto festival cinematográfico, se alude constantemente a nominar y nominación ("la actriz X ha sido nominada para el oscar"), ignorando que nominar es "dar nombre a una persona o cosa", por  lo que no debe emplearse en sustitución de designar, proponer, proclamar o seleccionar a alguien como candidato a un premio. Idéntica suerte parece correr  adolecer de, que no es sinónimo de carecer, pues significa "padecer una enfermedad, una dolencia, un defecto o un vicio", por lo que frases tales como "el local adolece de servicios higiénicos" o "el equipo adolece de fondo físico" constituyen un puro disparate, dado que no se adolece de cosas o cualidades positivas. En consecuencia, adolecer exige un complemento que exprese el defecto, la imperfección o la carencia : el equipo adoleció de falta de velocidad o de fondo físico; el local carece de servicios higiénicos.

Luego está la moda de los verbos en izar : culpabilizar por 'culpar', concretizar por 'concretar', priorizar por 'dar prioridad' (nos viene a la memoria aquella afirmación de un político sobre "nuestra primera prioridad "); objetivizar por 'objetivar'; optimizar por 'optimar', es decir, "buscar la mejor manera de realizar una actividad"; ilegitimizar por 'ilegitimar'; liderizar por 'liderar'; depauperizar por 'depauperar', neologismos innecesarios que traen a mi memoria el comentario de cierta ministra que, en referencia al lenguaje sexista, afirmaba que la Academia -que había rechazado determinadas propuestas en tal sentido- , "pretende invisibilizar a las mujeres", cuando  debería haber dicho excluir o hacer invisibles.

Algunos cronistas deportivos, tan proclives al neoespañol, se afanan en 'renovar' el idioma a base de asestarle continuos mandobles: "Fulano habilitó -en lugar del sencillo 'facilitó'- a Zetano el pase que supuso el gol del triunfo ..."; "Los jugadores se sometieron a una serie de pruebas con el objetivo de (nada de con objeto de o cuyo objetivo era) testear -pariente próximo de chequear - su forma física", eliminando, por 'obsoletos', imagino, verificar o  comprobar; "el equipo cosechó su segunda derrota en casa", ignorando que 'cosechar' exige un complemento en plural (se cosechan éxitos o fracasos); "los jugadores saltan al piso", metáfora de difícil ejecución que nos traslada al mundo etéreo de la danza; si se está en vísperas de un choque decisivo o si el resultado de éste  ha sido de empate, suele decirse que "ambos equipos quedaron con las espadas en lo alto o en todo lo alto", términos clásicamente taurinos que describen la suerte de "clavar banderillas o estoque en todo lo alto", de lo cual se deduce que el cronista en cuestión  tal vez se refiriese a la expresión "estar con las espadas en alto", esto es, en actitud desafiante y presto a entrar en acción. Y, como punto final por hoy -no "punto y final"-, reproduzco una información  en la cual se aludía a las heridas sufridas por el piloto de una avioneta, afirmando que "no habían sido de demasiada envergadura".

Informaria SL Grupo de comunicación fundado en 1996