• Antes de casarme tenía seis teorías sobre el modo de educar a los niños. Ahora tengo seis hijos y ninguna teoría.
    John Wilmot

La primavera: ¿la empresa altera?

Puntuación
Pedro Cardeñosa Nieto
Pedro Cardeñosa Nieto info.soma@psicomotivación.com
 

La Primavera ha llegado con sus flores, el trino de los pájaros, sus limpios amaneceres y más horas de sol; pero también con las alergias, los brotes de asma y la debilitante astenia primaveral.

La Naturaleza se revoluciona en primavera. Las temperaturas se elevan, hay más lluvias y más luz. La Naturaleza revive y esta explosión de color invita al optimismo. Las plantas renuevan sus brotes y empiezan a florecer y las aves muestran sus mejores atributos para buscar una pareja para relacionarse. Es el despertar.

Así que, si la Primavera altera de esta forma a plantas y animales ¿Por qué íbamos a ser nosotros diferentes?. La Primavera nos altera a todos: a los pájaros, a las plantas y a las personas; y por ende, a la Empresa. El refranero, que es muy sabio y se basa en la experiencia, tiene razón: La primavera, la sangre altera.

Donde se ve más clara esta alteración es en los adolescentes. La adolescencia es una época en la que las hormonas están totalmente activadas y el aumento de luz de estas fechas provoca una serie de cambios en el río hormonal que se manifiesta con un comportamiento más abierto hacia las relaciones con los demás. Especialmente con el sexo opuesto. Pero también hay personas que con el comienzo de la Primavera se sienten cansadas o deprimidas, tanto física como psíquicamente. Es la llamada astenia primaveral, un trastorno leve y pasajero que se puede superar sin un tratamiento especial, pero que tiene repercusión en el rendimiento laboral.

La astenia primaveral se produce cuando nuestro cuerpo no consigue adaptarse de forma adecuada a los cambios que conlleva la nueva estación. Esta mala o lenta adaptación se manifiesta en una sensación de debilidad y falta de vitalidad generalizada, que suele durar unos días. Dado que el cerebro es muy sensible a las variaciones climáticas y horarias, todas las personas acusamos estos cambios, aunque de distinto modo: mientras algunas los asimilan con facilidad y rapidez, otras sufren un proceso de adaptación más lento o difícil, que se convierte en una astenia cuando se manifiesta en un grado leve y puede llegar a una depresión cuando la gravedad es mayor.

Los científicos que investigan este fenómeno afirman que afecta especialmente a personas de entre 20 y 50 años, con mayor incidencia en mujeres que en hombres, y más en las zonas geográficas urbanas. Además, hay personas con una mayor predisposición o sensibilidad biológica, como las personas que padecen estrés, las que tienen un problema emocional o psicológico, sufren un desequilibrio hormonal o llevan una dieta deficitaria.

Según el doctor Barceló, en las zonas donde el invierno es largo y el cerebro se ha adaptado a la falta de luz, el cambio brusco de horas de sol produce una peor adaptación, por lo que hay mayor riesgo de acusar estos cambios estacionales. La astenia no tiene relación con acontecimientos externos, sino con factores climáticos, biológicos y de hábitos; por ejemplo, las personas que trabajan a turnos tienen más riesgo de padecer astenia, porque sus ritmos circadianos se alteran, mientras que quienes llevan unos hábitos de sueño constantes tienen una mayor protección.

Los consejos que dan los expertos para hacer frente a este mal pasajero son: Respetar las horas de sueño; dormir las horas que el organismo necesite (entre 7 y 8) pero sin recurrir a las pastillas para conciliar el sueño. Mantener una alimentación sana y equilibrada, baja en grasas y rica en fibra. Es recomendable aumentar el consumo de frutas y verduras. Practicar ejercicio físico moderado: por ejemplo, dar paseos de 45 a 60 minutos, nadar, montar en bicicleta, bailar o practicar yoga o cualquier otra actividad que relaje cuerpo y mente. Los asténicos deben evitar los deportes que requieran un esfuerzo excesivo durante la época en que se vean afectados. Llevar una vida ordenada: en la medida de lo posible mantener unos horarios fijos para acostarse y levantarse, y para las comidas. Eliminar las sustancias excitantes como el tabaco, alcohol, bebidas con cafeína o cualquier tipo de sustancia tóxica. Ante la tentación constante de tumbarse en el sofá o en la cama y permanecer inactivos, no dejarse vencer y aprovechar las horas de luz natural para salir a tomar el aire y el sol. Fomentar actividades intelectuales suaves que nos motiven y estimulen. A ser posible, hacer pequeños descansos de cinco minutos cada hora durante la jornada laboral para que ésta se desarrolle de una manera más relajada. Algunos médicos aconsejan tomar algún complejo vitamínico y minerales para paliar la astenia primaveral, pero siempre bajo control médico. Eso sí, si los síntomas duran más de un mes es recomendable visitar al especialista porque puede tratarse de una depresión encubierta.
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