Las incertidumbres que sobrevuelan la economía han empezado a dar sustos a las compañías españolas, tal y como reflejan algunos de los datos privados y oficiales que empiezan a correr por los departamentos de análisis. El 20% de las empresas nacionales confiesa haber empezado a tener problemas como consecuencia de los retrasos y los impagos de los particulares. Se trata de la principal consecuencia que se desprende del estudio realizado por una de las principales firmas europeas especializadas en el cobro de impagos, Intrum Justitia. El informe, realizado tras contactar con más de un millar de empresas españolas, refleja que una de cada cinco compañías han registrado incrementos en sus costes de gestión de deudas en los últimos tres años y que la práctica totalidad de este colectivo de compañías afectadas reconoce tener problemas de liquidez por culpa de esta situación. Y casi ocho de cada diez aseguran haber perdido capacidad de financiación para hacer frente a nuevos proyectos empresariales debido a estos retrasos.Pese a ello, el análisis señala que, en comparación con otros países europeos, las empresas españolas presentan una evolución más positiva en su gestión de cobros que otras del entorno comunitario. Así, compañías situadas en Suiza, Alemania o Austria han experimentado una tendencia claramente más negativa, llegando hasta el 53% el porcentaje de las que acusan graves problemas por los impagos de los particulares.La tendencia reflejada por este estudio privado no desencaja del panorama que muestran otros datos oficiales, como el indicador de efectos impagados que elabora mensualmente el Instituto Nacional de Estadística (INE), que muestra una tendencia creciente que se ha acentuado en los últimos doce meses. El último dato del INE, correspondiente al mes de junio (justo en puertas de las turbulencias en los mercados) muestra un importante crecimiento en el importe medio de los efectos impagados, que alcanza los 2.119 euros, un 27% más que en el mismo mes de 2006. De los datos del INE se desprende que las dificultades de pago de los clientes de las empresas se ha localizado, sobre todo, en las facturas y letras vencidas de mayor valor. Así, mientras la cifra de efectos sin abonar se redujo un cinco por ciento, su importe global sumaba un 20% más que en junio del año pasado, hasta los 834 millones de euros. Las cifras acumuladas en la primera mitad del ejercicio son todas desfavorables: aumenta el número de efectos (un 7,19%), su importe total (un 26,62%), y, en consecuencia, su cuantía media (un 18,13%).