El frenazo del mercado inmobiliario está teniendo un efecto positivo sobre la actividad de la Sociedad Pública del Alquiler (SPA). Son muchos los promotores que ante la evidencia de que no venden las casas que han puesto en el mercado y que tienen que pagar las hipotecas contratadas para su construcción, sin poder subrogar las mismas a los nuevos propietarios, acuden a la SPA para que ésta ponga en alquiler esas viviendas que no logran vender.
El presidente de la Sociedad Pública del Alquiler, Alejandro Inurrieta, confirmó a ABC que este fenómeno se viene produciendo de forma creciente en los últimos meses y subrayó que las comunidades en las que más se ha notado son Andalucía, Levante y Cantabria, aunque se mostró convencido de que «poco a poco se va a generalizar en el resto de las autonomías porque la SPA es una buena herramienta para quienes se encuentran que no han vendido la casa y tienen que empezar a pagar la hipoteca».
La práctica habitual para la promoción de viviendas es que el promotor acceda a un crédito a la construcción que, bien se cancela, bien se subroga al nuevo propietario cuando se vende la vivienda. Si no se vende, el propio promotor tiene que hacer frente a los pagos pasado el tiempo de carencia estipulado en el préstamo y ahí se encuentra el momento crítico.