España ha perdido dieciocho puestos en el ránking de países receptores de inversión extranjera y se ha quedado relegado al puesto 35, fuera de los 25 principales países del mundo, una lista que encabezan China, India y Estados Unidos, según el Índice de Confianza de Inversión Extranjera Directa 2007 que elabora la consultora ATKearney.
Las razones principales de esta pérdida de confianza en la economía española son las propias expectativas de crecimiento del país, la elevada inflación, la pérdida de competitividad y, por último, el «relajamiento» de la burbuja del mercado inmobiliario, que hasta ahora representaba el 19% del PIB español y que va a arrastrar a otros sectores.
Y en el caso de los inversores europeos, según explicó el responsable del estudio y senior director del Global Policy Council, Martin Walker, precisamente han sido las preferencias europeas para invertir las que han eliminado a España del grupo de los 25. En este apartado, España ha quedado desplazada hasta el puesto 47 de la lista de países preferentes para los inversores europeos, mientras que ocupó los puestos 22 y 33 en las preferencias de norteamericanos y asiáticos, respectivamente.