Telefónica brindó ayer al mercado un beneficio récord de 8.906 millones de euros, un 43% más que en 2006. El resultado, que convierte a Telefónica en la mayor operadora del mundo por beneficios, incluye unos ingresos extraordinarios de 2.766 millones por las ventas de Airwave y Endemol, lo que no resta fuerza ni brillo a sus cuentas, que registran notables avances en sus principales variables.
Las claves se encuentran en el aumento de la base de clientes, gracias al empuje de la telefonía móvil y la banda ancha; en la fuerte diversificación geográfica y de negocio del grupo, en la contención del crecimiento de los costes y en las sinergias derivadas de su gestión integrada. Aunque España es todavía la principal fuente de ingresos -aporta el 36,6%-, el mayor crecimiento corresponde a Latinoamérica, que pisa los talones al mercado nacional con una cuota del 35,6%, mientras que Europa contribuye con más de una cuarta parte.
Telefónica quiere crecer en 2008 entre un 6% y un 8% en ingresos y entre el 13% y el 19% en resultados operativos. Objetivos ambiciosos, pero factibles dado el potencial de crecimiento orgánico mostrado por el grupo.
La fortaleza que exhibe Telefónica es una buena noticia para el inversor, que ha visto duplicado su dividendo en los últimos tres años y que en 2008 y 2009 se beneficiará además de un nuevo programa de recompra de acciones por importe de unos 2.000 millones.