Los peores augurios sobre el impacto de la crisis de las hipotecas «subprime» en Estados Unidos se están cumpliendo. La crisis durará mucho tiempo, se extenderá a Europa y a los países en desarrollo, y las autoridades deben hacer todo lo posible para evitar el hundimiento del sistema financiero mundial, según estimaron ayer los máximos responsables del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, y de la OCDE, Ángel Gurría, en una conferencia de prensa conjunta en París.
Un día después de la venta de urgencia del banco de negocios estadounidense Bear Stearns, el responsable de la OCDE aseguraba que esta operación de rescate respondía a la imperiosa necesidad de evitar riesgos sistémicos y el pánico en los mercados.
Pero si el pánico no se adueña de los inversores sí lo hizo el nerviosismo. Las Bolsas europeas registraron fuertes caídas ante los problemas del sector financiero y de la economía estadounidense, que propiciaron nuevos máximos del euro.
El Ibex-35 español cerró con un recorte del 2,85%, el quinto mayor del año, con lo que acumula una caída desde el 1 de enero del 16,65%. En el resto del Viejo Continente, con el euro rozando los 1,58 dólares, las pérdidas fueron incluso mayores. Fráncfort cedió un 4,18%; Londres, un 3,86%; París, un 3,51% y Milán, un 3,52%. Al otro lado del Atlántico, el Dow Jones logró cerrar con un avance del 0,18%, aunque el Nasdaq perdió un 1,6%.
Las declaraciones de los responsables del FMI y de la OCDE reconociendo la gravedad de la situación, que el presidente del Gobierno español calificaría sin lugar a dudas de «poco patrióticas», tampoco fueron bien recibidas entre los inversores.