Uno de los mejores indicadores de que el sector de la construcción residencial atraviesa una resaca de graves consecuencias es la progresiva mutación del léxico de los representantes de los promotores. Donde antes se producía un "aterrizaje suave" ahora acontece un "aterrizaje brusco"; si hace unos meses veían un sector en "desaceleración", en 2008 observan síntomas de "crisis"; y la "ralentización" que en ningún caso conllevaría caídas de precios se ha convertido en "un nuevo ciclo" o "un cambio de tendencia".
Ayer fueron los promotores madrileños quienes escrutaron la situación actual que atraviesa el ladrillo y la calificaron de "bache", sobre todo en el ámbito laboral. El sector de la construcción residencial destruirá alrededor de 750.000 empleos en 2008 y 2009, según el informe Planner-Asprima 2008, elaborado conjuntamente por la Asociación de Promotores Inmobiliarios de Madrid (Asprima) y Analistas Financieros Internacionales (AFI).
En concreto, el presidente de Asprima, José Manuel Galindo, señaló que en 2008 el parón de la construcción residencial se llevará por delante alrededor de 310.000 empleos, mientras que en 2009 se destruirán unos 430.000.