El vicepresidente segundo y consejero de Economía y Hacienda, José Antonio Griñán, habló ayer por primera vez de «crisis» al referirse a la situación económica actual -«para que nadie se enfade», dijo-, si bien sostuvo que los efectos «serán menos dramáticos» que en épocas anteriores. Durante su intervención en una mesa redonda en Sevilla sobre «25 años de relaciones laborales y diálogo social», organizada por el Consejo Andaluz de Relaciones Laborales (CARL), Griñán señaló que España ha tenido que hacer ir «más deprisa» al empezar «más tarde», de ahí «el cambio en los últimos 22 años en la estructura económica, social y demográfica», dijo.
Destacó que la situación se «está superando con superávit» y «se afronta con consolidación fiscal», algo muy diferente a la anterior crisis de 1993 cuando «se vivía un enorme deterioro fiscal que no permitía enfrentar la situación como ahora», añadió.
Por su parte, el que fue ministro de Trabajo de UCD en 1980, Salvador Sánchez-Terán, afirmó que la coyuntura es de «crisis profunda», «más de lo que se está diciendo», y que «afecta al sistema financiero, a varios sectores y al consumo de las familias». En su opinión, «va a costar superarla», por lo que pidió «políticas mas fuertes y más duras de lo que se han planteado»; entre ellas, aludió a un aumento de la inversión pública, a la reducción del gasto público -«más fuertemente de lo que se ha anunciado»- y evitar los fraudes en la Administración, «sobre todo en el desempleo».
Además de estas medidas que «ayudan a paliar la crisis aunque no a resolverla», añadió la necesidad de «hacer más obra social con gran contenido de mano de obra».