Debido a «un brusco deterioro» de la economía española en el segundo trimestre del año, la estanflación puede haber llegado definitivamente. Porque el Servicio de Estudios del BBVA estima que el avance trimestral del PIB en abril, mayo y junio ha estado «en el entorno del crecimiento cero», tras el paupérrimo 0,3% de los primeros tres meses del año. Con estas cifras, el crecimiento del PIB ya se situaría en términos interanuales «holgadamente por debajo del 2%», cuando el Banco de España había previsto, hace tan sólo tres meses, un crecimiento del 2,5%.
No obstante, habría que agarrarse como un clavo ardiendo a la previsión del Banco de España, ya que la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) prevé en su «Panel de Previsiones de la Economía Española» -que se obtiene por consenso entre los datos de varias entidades- tan sólo un 1,7% de crecimiento interanual tras haber rebajado cinco décimas el pronóstico para este año, una previsión que coincide bastante con la del Servicio de Estudios del BBVA.
Y 2009, un erial. Las previsiones del estudio de las cajas de ahorros indican en este caso un crecimiento del 1% que supondría siete décimas menos que su último cálculo. Las causas de este hundimiento en el crecimiento ya son conocidas: «El frenazo del consumo privado y el ajuste de la construcción».
Todos los datos son malos
Pero estos dos hándicaps no son, por desgracia, los únicos con los que tiene que enfrentarse nuestro sistema económico, que hace tan sólo un año se sorprendía a sí mismo por lo bien que le iban las cosas.
En realidad, no hay ni un sólo dato en el informe de la fundación de las cajas que sea positivo: se revisan a la baja las exportaciones, empeoran las perspectivas para la industria, aumenta la inflación esperada, el paro crece por encima de lo previsto, empeoran las previsiones sobre balanza de pagos y saldo presupuestario, empeora la situación del resto de la Unión Europea y los tipos de interés y el euro se mantienen estables (eso sí, en niveles de máximos históricos).
Tan claras parecen estar las cosas que, incluso el propio Gobierno de España anunció ayer, a través de su secretario general de Hacienda y Presupuestos, Carlos Ocaña, que revisará «a la baja» la previsión de crecimiento de la economía española para finales de 2008. En la actualidad se sitúa en el 2,3%, pero la extrapolación a la segunda mitad del año del 0,3% semestral que podría crecerse en la parte daría un 0,6%, aunque es de esperar que el crecimiento sea algo mayor en el último trimestre del año.