Minutos después de las dos y media de la tarde, un avión de la compañía Spanair, vuelo JKK-5022, se estrelló tras un despegue fallido al fondo de la pista 36 izquierda del aeropuerto. En el lugar del accidente surgieron dos grandes columnas de humo que podían verse desde distintos puntos de Madrid. El aparato tenía como destino Las Palmas de Gran Canaria.
La ministra de Fomento, que en su primera comparecencia ante los medios no dio una cifra de víctimas, ha confirmado en torno a las once de la noche que han muerto en el accidente un total de 153 personas. Poco antes, Spanair notificaba el número definitivo de ocupantes del avión siniestrado. Si en un primer momento la compañía lo elevaba a 175, en este comunicado lo rebajaba a 172, de las que 162 eran pasajeros y el resto tripulantes.
Tras el rescate de los cuerpos, los primeros coches fúnebres con los cadáveres, escoltados por más de una docena de coches de la policía municipal, empezaron a llegar a primera hora de la noche al pabellón 6 de IFEMA, que ya fue habilitado hace cuatro años tras los atentados del 11-M para identificar a los fallecidos en los trenes.
Hasta allí se han desplazado los primeros familiares de las víctimas para identificar a los cadáveres a través de un dispositivo similar al de los atentados de Madrid, con cuatro salas divididas en orden alfabético, a las que acceden para ser atendidos por los psicólogos del Samur antes de que puedan ver los cuerpos. La compañía aérea, que ya ha dado el nombre de los ocupantes del avión, ha facilitado dos teléfonos de información para familiares. Son el 800400200 y el 971747522