En la actualidad, el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) cubre un máximo de 20.000 euros por cuenta bancaria y cliente (el mínimo que exige la UE), aunque multitud de Estados miembros han decidido ampliarla ante el temor de que se produzcan retiradas masivas de fondos de las entidades, tras el contagio de la crisis subprime a Europa. Incluso, algunos países se han atrevido a garantizar la totalidad de los depósitos, como es el caso de Alemania, Irlanda, Reino Unido, Dinamarca, Austria y Suecia.
Pero el sistema español es distinto al del resto de socios comunitarios, ya que las aportaciones al FGD las realizan los bancos a priori, es decir, que cada año inyectan en esta caja una cantidad variable que depende, por ley, del dinero depositado por los clientes (0,6 por mil en el caso de los bancos y 0,4 por mil en el de las cajas de ahorros).
Por ello, es más problemático elevar la garantía en España sin perjudicar a las entidades en términos de competencia, ya que en el resto de países la aportación se produce solo cuando una entidad quiebra y no se obliga a los bancos a reducir su activo cada año, como sucede en España. Así, bancos extranjeros que operan en España cuentan con una ventaja de competencia respecto de las entidades españolas.
El anuncio se produjo tras una reunión con el presidente de BBVA, Francisco González; el consejero delegado del Grupo Santander, Alfredo Sáenz; el presidente del Banco Popular, Angel Ron; el presidente de Caja Madrid, Miguel Blesa; el presidente de La Caixa; Isidro Fainé; y el presidente de Unicaja, Braulio Medel.