Ayer, miércoles de ceniza, falleció en Sevilla, a los 69 años de edad, Manuel Benigno García Vázquez, sacerdote muy vinculado a la ciudad en la que ejerció buena parte de su labor pastoral. García Vázquez había nacido en Sevilla el 26 de marzo de 1935. Entró en el seminario sevillano donde cursó sus estudios eclesiásticos y fue ordenado sacerdote el 18 de junio de 1961. Sus primeros destinos como presbítero fueron los de coadjutor en las parroquias sevillanas de San José Obrero y San Benito.
Posteriormente, fue enviado a la Universidad de Navarra a cursar estudios de Derecho Canónico, de los que era licenciado y doctor. De vuelta a Sevilla fue nombrado canónigo doctoral de la Santa Iglesia Catedral. Durante diez años, de 1983 a 1993, fue secretario general y canciller del Arzobispado de Sevilla.
No fue hasta después de la Expo’92, cuando se puso en marcha la Fundación Forja XXI, donde se han formado más de diez mil jóvenes. Como presidente que fue de esa Fundación desde 1994, afirmaba que quería devolverle a la sociedad “parte de lo que la sociedad le dio en su día”.
Ayer, de siete a siete y media de la tarde, las campanas de la Giralda repicaron a duelo en su memoria. A las once de la mañana de hoy el cardenal presidirá en la Catedral su funeral.