Las alarmas se han disparado en Alemania, después de que el pasado lunes el presidente del grupo Volkswagen, Bernd Pischetsrieder, confirmara que pondrá en marcha un plan para recortar su plantilla, con el fin de hacer frente al exceso de capacidad productiva que sufre la compañía pese al aumento de sus ventas. Según informaba ayer el diario «Frankfurter Allgemeine Zeitung», el primer fabricante europeo recortará 14.000 empleos en toda Europa, diez mil de los cuales trabajan en las plantas alemanas. El semanario «Spiegel» aseguró que la empresa recortará diez mil puestos en Alemania.
El fabricante desmintió ayer tajantemente las versiones publicadas por la prensa alemana, a través de un portavoz que afirmó que «no hay ninguna cifra. Hablamos de costes, no de cabezas».
«Dada la presión de la competencia internacional, necesitamos una amplia reducción de costes en todas las áreas», advirtió el lunes Pischetsrieder en una reunión de la empresa en la sede central de la compañía en Wolfsburg (norte de Alemania).
El presidente considera que Volkswagen tiene un exceso de personal de varios miles de trabajadores en las plantas de Alemania. El número de empleados de las fábricas de Volkswagen en Europa, en las que actualmente trabajan 123.000 personas, debe ser reducido hasta 2008 en unas 14.000 personas, según publicaba el diario alemán.
Las plantas de VW en Alemania occidental, con 102.500 empleados, serán las más afectadas por este recorte de personal, y los planes de la compañía establecen reducciones de empleos en sus fábricas de Wolfsburg, Hanover, Kassel, Emden, Braunschweig y Salzgitter. De ellas, la más castigada será la de Wolfsburg, donde también se encuentra la sede central de la compañía y en la que actualmente trabajan 50.000 personas. Nada se sabe de la suerte que correrá Seat, donde cerca de 800 empleos dependen de la reducción de costes.