"El cualquierismo [...] significa, en última instancia, que el promedio de la gente tiende a conformarse simplemente con ser lo que los demás son, es decir, el animal-rebaño anticipado de Nietzsche. Este cualquierismo incluye naturalmente a los estratos dirigentes de la sociedad, los cuales se diferencian de la mayoría de la población no por su caracter selecto, sino por el puesto que ocupan en el entramado social. [...] El cualquierismo ha sido forjado por el propio sistema con el objetivo de convertir al hombre en un dócil juguete de sus intereses".
(Heleno Saña, en el semanal La Clave)


