SALPIMENTAR
Hoy ha comenzado el juicio a dos periodistas de EL MUNDO por la publicación, hace ya seis años, de una información del supuesto caso de espionaje a Benjumea y Beneroso, a la sazón Presidentes de Caja San Fernando y El Monte respectivamente. La demanda fue puesta por el Presidente de la Junta, Manuel Chaves. El fondo de la cuestión es profundo, oscuro y ya lejano, aunque algo opaco, pero no vamos a entrar ahora en él. Lo que llama la atención una vez más es este repetido intento de matar al mensajero. Práctica que no por habitual es menos abominable y que gran daño puede hacer a la labor democrática de los medios, al control del poder y a la deseada “luz y taquígrafo” tan ausente últimamente de la vida política. Los hechos no se explican con claridad y, al final, la culpa es del mensajero. “La pretensión del señor Chaves de controlar y amedrentar a los medios con esta querella es absolutamente indecente”, así se expresaba ayer en el diario afectado Carlos herrera. Antonio Burgos, lo hacía con semejante contundencia: “Mal debe andar la salud democrática de una sociedad cuando las más altas esferas del poder político que todo lo invade se dedican a dar muerte a los mensajeros, y con ese ahínco”. La sorpresa común de muchos profesionales es la que expresa Ignacio Camacho, columnista de ABC, cuando afirma que “me parece triste y lamentable, porque no se trata de defender su honor contra insultos o descalificaciones, sino de perseguir una información. Llama la atención que no esté procesada la persona que acusó al presidente de estar detrás de los hechos publicados, sino los periodistas que los publicaron”. Otros políticos han sido aún más explícitos: “El poder no puede ni debe arremeter –dice Concha Caballero- contra ningún medio de comunicación, y mucho menos ir contra periodistas concretos que cumplen con el deber de informar a la sociedad”, y claro, como explica Julián Álvarez, no se debería “amordazar a unos pocos medios de comunicación que hay en Andalucía que se atreven a publicar noticias contrarias a los intereses del “régimen” que tiene instalado el PSOE en la Junta de Andalucía”. La libertad de información debería favorecerse y poner luz a todo lo que ocurre para que las cosas aparecieran con mayor claridad. Y en esto los periodistas tienen una función ineludible y si después las explicaciones son satisfactorias, esos mismos medios, en los que los profesionales estamos y escribimos, servirán siempre a la verdad de las cosas. Y todos, absolutamente todos, saldremos favorecidos.
Pepito Grillo.


