Sorprende el silencio cobarde y cómplice del Gobierno de Gibraltar. Las playas de Algeciras están que dan pena. Ya han retirado 144 toneladas de vertidos, provenientes del chatarrero New Flame. Las consecuencias para el futuro de la zona no pueden ser buenas, pero es que ya ahora se está dañando seriamente la cría de bivalvos. Y mientras tanto, Gibraltar mirando para otro lado. La “desidia” de estos vecinos es intolerable. Por fin, la Junta parece que ha despertado del letargo y exige responsabilidades a las autoridades de la Roca.


