Nos estamos comiendo los ahorros. Y no cabe posibilidad de esconder los datos, mirar para otro lado, o cubrirlos de humo. Nos hemos ya comido la mitad del superávit. Hace un año teníamos un excedente de 6.747 millones, de lo que con razón, presumía orgulloso el ejecutivo. Ahora es de 3.276 millones. La caída parece galopante y puede seguir cuando se sigan computando datos. Hay que tener en cuenta que la recaudación por IVA de las PYMES de la construcción registra tasas negativas del 5,7% y caen los ingresos por venta de carburantes. Y observando otros datos de recaudación, las previsiones no pueden ser optimistas.


