Si esto es lo que piensa el Ministro de Sanidad, Bernard Soria, como expresó y dijo a su lado el Presidente de la Agencia de Seguridad Alimentaria, dependiente de él, pues que la próxima rueda de prensa la haga con los consumidores y satisfaga la curiosidad de éstos. Porque curiosidad, lo que se dice curiosidad la tienen. Porque no es de recibo que no sepan lo que en realidad sucede. No es que los periodistas tengamos curiosidad, es que expresamos la curiosidad de los ciudadanos y como somos los que estamos presentes en las ruedas de prensa de los políticos, intentamos recabar la información que requieren los ciudadanos para después trasladarles a éstos las respuestas. En fin, que se lució el Sr. Lobo con la respuesta. No sabe cuáles son las marcas que contienen las partidas de aceite de girasol en las que se detectó el problema, porque tardarán semanas en saberse. Pues la pregunta es bien sencilla: entonces, ¿en qué marca o marcas se detectó el problema que creó la alarma? Tampoco ésta se puede saber.
Y, resulta que la alarma, cuarenta y ocho horas después, no era tal alarma. ¿ignorancia u operación camuflaje? Y ahora no pasa nada cuando hay 700 marcas aún bajo sospecha. Los productores españoles de aceite de girasol deben estar contentísimos. Y los consumidores preocupadísimos. Desde luego esto es como para no tener “curiosidad periodística”.
Pepito Grillo


