La Asamblea Nacional ha aprobado la designación de Eudomar Tovar como nuevo presidente del Banco Central de Venezuela en sustitución de Edmée Betancourt, al frente del Banco tan sólo tres meses.

El profundo conocimiento de las finanzas públicas y de los procesos de integración latinoamericana, así como el firme compromiso con la transformación que hace de Venezuela un país más justo en lo social, más participativo en lo político y más independiente en lo económico, tienen un punto de unión en el nuevo presidente del Banco Central de Venezuela, Eudomar Tovar, cuya designación fue aprobada el martes 13 de agosto por la Asamblea Nacional.

Economista egresado de la Universidad de Carabobo (1981), Tovar tiene una maestría en Moneda e Instituciones Financieras (Universidad Central de Venezuela, 1991), una especialización en Aduana y Comercio Exterior por la Escuela Nacional de Hacienda Pública (1993) y realizó estudios de maestría en Política Económica por la UCV.

Ha desempeñado cargos clave en el área financiera de la administración pública, como  viceministro de Regulación y Control, así como de Gestión Financiera del Ministerio de Finanzas.

El nuevo Presidente del BCV conoce la institución por dentro, pues a partir de febrero de 2010 se desempeñó como su primer vicepresidente gerente, cargo en el que se conjugan la participación en el Directorio y la responsabilidad por el funcionamiento administrativo de la institución.   Desde esa posición ha protagonizado, junto al resto de las autoridades del instituto emisor, la coordinación de políticas económicas con el Ejecutivo nacional y la acentuación de los aportes del Banco Central para impulsar la producción nacional, aumentar el empleo y garantizar el mayor bienestar del pueblo.

Tovar viene de estar al frente de la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi), donde fue designado en marzo último y puso en marcha un proceso de reestructuración para apoyar la producción nacional mediante un adecuado y oportuno flujo de divisas. En función de ello, la Comisión comenzó a aplicar un enfoque integral, en el que se consideran todos los eslabones de las diversas cadenas productivas al momento de autorizar las divisas y, al mismo tiempo, avanzó en la desmaterialización de sus trámites, de modo que estos, en breve, comenzarán a realizarse de manera electrónica, con un significativo ahorro de tiempo.