Luis Gallego: “Estos resultados muestran el persistente impacto negativo del COVID-19 en nuestro negocio”

El grupo aéreo International Consolidated Airlines (IAG), al que pertenecen Iberia y British Airways, registró en los nueve primeros meses del año, después de impuestos y partidas excepcionales, unas pérdidas de 5.567 millones frente a un beneficio de 1.814 millones del mismo periodo de 2019.

Por su parte, las pérdidas después de impuestos antes de partidas excepcionales del periodo de nueve meses fueron de 3.176 millones.

La compañía ha explicado que los resultados para el periodo de nueve meses “se vieron afectados considerablemente por el brote del COVID-19, que ha tenido un efecto relevante a nivel global en los sectores de las aerolíneas y los viajes, particularmente desde finales de febrero de 2020 en adelante y sin signos inmediatos de recuperación”.

La capacidad operada en el tercer trimestre disminuyó un 78,6% respecto a 2019 y para el periodo de nueve meses disminuyó un 64,3% respecto a 2019.

La pérdida de las operaciones antes de partidas excepcionales del tercer trimestre fue de 1.300 millones (2019: beneficio de las operaciones de 1.425 millones de euros). Hasta septiembre, fue de 3.200 millones (2019: beneficio de las operaciones de 2.520 millones).

IAG también especificado un “coste excepcional” en el periodo de nueve meses de 2.755 millones debido a la baja contable de coberturas de combustible y de tipo de cambio, al deterioro de la flota y a los gastos de reestructuración; un cargo excepcional en el tercer trimestre de 618 millones.

Tal y como se anunció el 28 de febrero de 2020, “a la luz de la incertidumbre sobre el impacto y la duración del COVID-19”, IAG no va a proporcionar previsiones de beneficios para 2020.

“Estos resultados muestran el persistente impacto negativo del COVID-19 en nuestro negocio, pero los constantes cambios en las restricciones impuestas por los gobiernos no han hecho sino agravarlos. Esto crea incertidumbre en nuestros clientes y dificulta la planificación eficaz de nuestro negocio”, ha confesado Luis Gallego, consejero delegado de IAG.

“Instamos a los gobiernos a que adopten procedimientos para realizar test antes de las salidas de los vuelos con métodos fiables y asequibles y que también contemplen la opción de realizar pruebas posteriores a los vuelos para eximir a los pasajeros de las cuarentenas cuando procedan de países con elevadas tasas de contagio. Esto permitiría abrir rutas, estimular la economía y conseguir que las personas viajen con confianza. Cuando abrimos rutas, observamos que existe una demanda de viajes contenida. Sin embargo, continuamos esperando que la demanda de pasajeros tarde al menos hasta 2023 en recuperar los niveles de 2019“.