Enrique Marazuela Enrique Marazuela WEB opinion

CFA, CAd

Director de Inversiones BBVA Banca Privada

 

Es curiosa la frase que oí a un analista financiero que destacaba que el año 2021 dependerá más de los científicos que de las autoridades económicas.

La óptica que los mercados tienen de la pandemia es dual. Por una parte, centrándonos en la realidad más inmediata, son preocupantes las alarmantes cifras de contagio en muchos países desarrollados, así como la aparición de nuevas cepas aparentemente más virulentas que las anteriores. Por otra, esperan que en el medio plazo, que a nuestros efectos es antes del final de 2021, la pandemia prácticamente se haya erradicado gracias a las vacunaciones masivas, que, aunque no lleguen a toda la población, lograrán la inmunización de grupo. Este final feliz ni está escrito en piedra, pues pueden aparecer mutaciones resistentes del virus, ni tendrá un desenlace lineal, sino más bien tortuoso, como estamos viendo con la actual y virulenta cepa aparecida en el Reino Unido, pero desde luego es la terminación más probable.

En el campo de la geopolítica lo malo de hacer previsiones es que siempre hay nuevos eventos que eclipsan los actualmente vigentes. Pero el balance de hechos relevantes presentes es positivo. Las elecciones norteamericanas han tenido el resultado deseado por los mercados, con un claro vencedor, pero que no podrá llevar a cabo las políticas que estos más temían porque ni domina las dos cámaras ni su victoria ha sido aplastante.

Es difícil pronunciarse respecto al sinuoso brexit, pero todo apunta a que se llegará a un acuerdo. Y continuarán las tensiones entre China y Estados Unidos, pues responden a razones lógicas y profundas, pero sí se espera que el tono sea más moderado.

Todas las casas de análisis estiman una fuerte recuperación de la economía global en 2021. La caída de 2020 ha sido tan aguda que debemos hablar no solo de reactivación, que sabe a poco en este contexto, sino también de la reconquista de los niveles anteriores a la pandemia. Si bien globalmente alcanzaremos esta cota a finales de 2021, en el mundo desarrollado no nos pondremos al ras hasta 2022: a mediados de año en Estados Unidos y al cierre en Europa. Y es que esperamos que la recuperación continúe a buen ritmo en el año 2022. Una de las notas características de esta recuperación es que va a ser muy heterogénea, dependiendo de la situación previa a la aparición del virus y del acierto de las decisiones tomadas por las autoridades de cada país.

Las cifras de inflación seguirán contenidas, pese a la intensa iniciativa anterior de las autoridades tanto fiscales como monetarias, ya que la actividad estará por debajo del potencial de la misma. El buen comportamiento de la inflación permitirá que los bancos centrales sigan con tipos bajos por mucho tiempo. Es difícil ver una subida de tipos en este contexto, con una economía deprimida y sin problemas de inflación, incluso en el medio plazo, aunque sepamos que este contexto no va a ser perenne. La frase que mejor resume nuestra opinión es que prevemos tipos bajos por un periodo indeterminado.

Los bonos deberían ser una buena alternativa para este contexto, pero las rentabilidades de la renta fija gubernamental europea se encuentran tan bajas, con gran parte de ellas en territorio negativo. Este rótulo no es válido para toda la rúbrica de la renta fija, pues sí nos parecen atractivos los bonos corporativos, especialmente los que no gozan de las calificaciones crediticias más elevadas, los llamados high yield, y los bonos emergentes. Sí advertimos de la alta volatilidad de los mismos, muy superior a la de los bonos de los gobiernos. Es cierto que el cierre de 2020 nos deja un mercado de acciones con cotizaciones y valoraciones más elevadas que el año anterior. Pero es necesario destacar que las subidas han estado muy concentradas en pocos sectores y compañías, precisamente los que más se han beneficiado de la situación de distanciamiento social, y muy especialmente, los ganadores del salto que hemos dado en el proceso de disrupción digital en el que estamos inmersos.

En 2021 esperamos nuevas subidas de acciones, pero vendrán sobre todo de las compañías que quedaron atrás en 2020 porque les perjudicaban las normas de distanciamiento social. Este comportamiento de las bolsas ya lo vimos en noviembre de 2020 y pensamos que será el patrón válido en 2021. Esto no significa que las grandes beneficiadas en 2020 vayan a salir mal paradas, ni mucho menos, y la razón es que las grandes megatendencias que las impulsaron siguen vigentes y lo estarán durante muchos años.