“Inventen, pues, ellos y nosotros nos aprovecharemos de sus invenciones”. Era lo que escribía Unamuno en su artículo ‘El pórtico del templo’ y si nos fijamos en las historias de Isaac Peral, Mónico Sánchez o cualquier ingeniero o científico que se tiene que ir a trabajar fuera, parece que esa sigue siendo la idea.

Yo nací con un problema de piel, genético, bastante grave: Epidermolisis Bullosa (Distrófica Recesiva para más señas), que hace que mi piel sea extraordinariamente frágil. A finales de los 80 no había ni protocolos, ni experiencias, ni siquiera podías encontrar los medios para intentar llevar una vida normal. Así que, o te lo inventabas tu, o se te ‘complicaba el día’… y haciendo caso a Unamuno, aquí, en España, iba a serlo, ¡bastante!

Iñigo9Mi historia de ‘emprendimiento’ empezó en 2009 de la manera más prosaica que te puedas imaginar: me quería ir de viaje con mi clase al Caribe… Para una persona cualquiera puede parecer una chorrada (siempre que puedas pagar el billete y el hotel ¡para el Caribe que te vas!), pero si necesitas la ayuda de una enfermera diariamente para cuidar de tu piel y curar tus heridas, es otra historia. Así que nada, ¡a inventar!

Me puse a pensar cómo podría ‘saltarme’ todas las capas de gasas y vendajes necesarias para proteger la piel y sujetar los apósitos para cubrir mis heridas e intentar poder sustituir a una enfermera profesional por un amigo (probablemente medio ebrio). Ahí fue cuando empezó a surgir la idea de sustituir todas esas capas de cosas por una sola, que me protegiera la piel, me sujetara los apósitos, me dejara moverme con libertad y fuera fácil de poner, al estilo de un traje de neopreno.

Lo máximo que conseguí encontrar fueron unas prendas ortopédicas para gente con problemas linfáticos y varices, a las que, conseguí convencer a la ortopeda, para ponerles cremalleras y corchetes y no tener que rozarme toda la piel para meterlas. Cuando empecé a usarlas, me empezaron a salir heridas en las flexuras de las articulaciones y las zonas donde estaban los cierres… Bueno, no era lo ideal, pero por ahora, valía.

Después de volver del Caribe, seguí pensando cómo resolver los problemas que daban esas prendas que me habían hecho y acabé con una colección de soluciones para todas las zonas problemáticas. Me puse en contacto con la casa que me las había fabricado e intenté que las implementaran. Me dijeron que imposible.

Ahí fue cuando me di cuenta de que había un producto, algo interesante, una colección de innovaciones que podrían dar lugar a algo que haría la diferencia entre un problema (¡problemón!) que te provoca dolor y lastra tu vida o un mero inconveniente a la hora de ducharte. Y esa colección de ideas es precisamente la que Adecco ha creído que es la Idea Joven más Brillante de 2016.

Este premio ha significado muchísimo, no sólo para mí personalmente, sino también el empujón para seguir con el proyecto, emprender, empezar a bajar a la tierra todas esas ideas y ver cómo quedan, cómo se articulan, qué sobra y qué falta, e intentar dar con la versión ideal de esta ‘Segunda Piel’ para poder tener una herramienta para dar solución a esos problemas.

Además, este tipo de premios son importantísimos para ideas como la mía, (que aquí hay muchas y muy interesantes, aunque todavía necesitan mucho I+D) porque permiten empezar. Que de ir a buscar financiación por los cauces normales, una de dos: o directamente te dirían que no (partiéndose la caja después de que les hubieras contado algo como lo que os he contado más arriba, y acto seguido indicándote dónde está la salida) o te pondrían encima unas condiciones MUY difíciles de cumplir (conozco de primera mano un par de casos de este tipo).

Nos está costando un huevo. Pero parece que el panorama va cambiando poco a poco. Hace un par de días estuve en el despacho de Cremades & Calvo Sotelo hablando en unas jornadas que hacen para promover el emprendimiento dentro del despacho, y hay otro par de grandes compañías, como Disney, que me han pedido hacer algo parecido. También me han llamado muchos medios y publicaciones como la vuestra para interesarse por mi proyecto, ¡todavía hay esperanza! <lágrimas de alegría>.

¿”Que inventen otros”? ¡Pues en ello estamos!

Ya os iré contando.

 

Íñigo de Ibarrondo

Premio Adecco

‘La idea joven más brillante’