Con la llegada de la crisis, los problemas de índole económico pasaron a ocupar el primer puesto en la lista de mayores preocupaciones para los españoles. Sin embargo, el paso de los años no ha provocado que las finanzas vayan perdiendo importancia, más bien al contrario. Hoy en día, casi todas las personas, en mayor o menor medida, son perfectamente conscientes de la importancia que tiene gestionar correctamente sus ingresos y gastos.

A ello se ha unido una crisis de confianza en el sector financiero, fraguada en torno a escándalos como el de las preferentes, que ha provocado que las personas recelen a la hora de contratar servicios financieros. Además, la recuperación económica no ha tenido un impacto directo en las finanzas familiares, ya que los salarios todavía crecen con moderación, por lo que el gasto no ha salido del estancamiento en el que entró con la llegada de la crisis.

Todos esos factores confluyen en una sociedad que, por un lado, demanda nuevos servicios financieros más adaptados a sus necesidades y, al mismo tiempo, busca acceder a fuentes de financiación alternativas. Nos encontramos, así, ante un doble desafío que encuentra su respuesta en las FinTech, aquellas empresas que parten de las nuevas tecnologías para cambiar definitivamente la relación del sector financiero con sus usuarios.

Sin embargo, mal haríamos si considerásemos que la única obligación de las empresas FinTech es la de diseñar productos financieros adaptados a sus usuarios. Para modificar realmente la economía y satisfacer completamente las demandas de la sociedad, es necesario llevar a cabo acciones holísticas que, por un lado, democraticen el acceso al sistema financiero y, por el otro, contribuyan a establecer programas de formación que implanten la educación financiera.

Recientemente, desde Creditea e IPF Digital, se lanzó una encuesta según la cual el 75,51% de los consumidores españoles creen que mejorar sus conocimientos financieros supondría una ayuda para gestionar sus finanzas. Incluso más destacable es el hecho de que el 15,79% reconozca carecer de los conocimientos necesarios para gestionar sus finanzas, lo que demuestra la necesidad de fomentar la educación financiera.

Hay muchos motivos que explican este desconocimiento. Por un lado, esa falta de confianza en las entidades financieras ha alejado a muchos españoles del sector y, por el otro, la complejidad de los conceptos financieros genera habitualmente grandes dificultades a los consumidores. Así, pese a ser conscientes de la importancia de gestionar correctamente sus finanzas, muchos usuarios lo ven como un desafío ante el que se sienten vulnerables e inseguros.

Y es aquí precisamente donde las FinTech pueden y deben dar un paso adelante para acercar todavía más las finanzas a las personas. En el núcleo de estas empresas está el firme convencimiento de que la industria financiera debe facilitar la vida de las personas, y, para ello, fomentar la educación financiera se ha revelado como una medida imprescindible. Solo impulsando el conocimiento financiero lograremos restaurar una relación de confianza y, además, conseguiremos que los usuarios se sientan más cómodos y seguros con sus finanzas personales. De esta manera, ganará la industria financiera, ganarán las personas y ganará también la economía.

 

Jorge Bardon

Director General de Creditea e IPF Digital Spain