El actual modelo de producción y gestión de recursos basado en potenciar un consumo masivo a corto plazo se evidencia insostenible en un futuro no tan lejano. En los últimos 40 años, la extracción anual de materiales se ha triplicado y se calcula que la demanda total de recursos se vuelva a triplicar para 2050. Además, teniendo en cuenta el incremento de la clase media en países en vías de desarrollo que demandarán los mismos productos y servicios existentes, la situación se muestra inestable desde todas las perspectivas: económica, social o medioambiental. Al ritmo actual de consumo, harán falta dos planetas para mantener a las 8.500 millones de personas en 2030 y los recursos que estos demandarán.

En este contexto socioeconómico, el concepto de Economía Circular se convierte crecientemente en el foco de atención de diversos responsables políticos y empresariales. Este novedoso modelo económico pretende sustituir el modelo de producción lineal convencional basado en extraer, producir, consumir y tirar, principio económico también conocido como cradle to grave (cuna a tumba), por una Economía Circular en la que los recursos se mantienen en uso durante el mayor tiempo posible dando al producto varias vidas, cradle to cradle (cuna a cuna).

A través de distintos modelos de negocio circulares no solo podemos reducir la extracción humana de materias primas, sino también se reducen las emisiones de CO2, y este modelo requiere mucha menos energía que en la producción convencional. En un escenario ambicioso, la Economía Circular puede hacer profundos recortes a las emisiones de la industria pesada de hasta 206 millones de toneladas de CO2 por año en la UE para 2050, y de unos 3.6 billones de toneladas por año a nivel mundial.

Estos modelos de negocio circulares son los siguientes:

  • Suministro circular: utilizar materiales reciclados y/o reutilizados en lugar de materiales nuevos.
  • Recuperación de recursos: trabajar con el ciclo de vida del producto para extender su tiempo de vida a través de la recuperación, reventa, o innovación y ecodiseño.
  • Plataformas para compartir: conectar a usuarios para fomentar el uso compartido de los recursos.
  • Producción en ciclo cerrado: minimizar los residuos a través de la producción en ciclo cerrado.

Los responsables políticos de los distintos países y regiones llevan ya unos años preocupados por el desperdicio de materiales. Empezando por Europa, donde la Economía Circular forma parte de las estrategias europeas de crecimiento sostenible, presentando en 2015 un Plan de Acción para una Economía Circular en Europa, que incluye 54 medidas de actuación en los próximos cinco años para avanzar hacia una Economía Circular.

España también se suma al reto de transición elaborando una ambiciosa Estrategia Española para la Economía Circular. La elaboración de esta Estrategia se comunicó hace menos de un año junto con la firma del ‘Pacto por una Economía Circular: el compromiso de los agentes económicos y sociales 2018-2020’. 300 entidades ya se han adherido a este pacto que busca impulsar una Economía Circular, baja en emisiones. La razón de la firma de este pacto es que la Economía Circular debe de ser un compromiso de todos los actores de la economía puesto que supone una nueva forma de plantear el consumo y posconsumo desde los hogares, hasta las administraciones públicas y, por supuesto, las empresas. Asimismo, es importante sensibilizar e involucrar a los ciudadanos como actores fundamentales para la transición, ya que un 50% de los residuos domésticos acaban en vertedero, y son estos ciudadanos que, como votantes y consumidores, pueden demandar la transición de los gobiernos y las empresas.

Esta estrategia también se enmarca dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible aprobada por la ONU en 2015 por la que los líderes mundiales adoptaron un conjunto de objetivos globales para asegurar la prosperidad para todos. La Economía Circular se presenta como una de las formas de cumplimiento de cinco de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. Estos son:

  • Objetivo 6: Garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos.
  • Objetivo 7: Garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para todos.
  • Objetivo 9: Construir infraestructuras resilientes, promover la industrialización inclusiva y sostenible y fomentar la innovación.
  • Objetivo 12: Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles.

En este nuevo contexto, las empresas españolas están adoptando medidas y programas que se alinean a la Economía Circular mediante la reevaluación de sus procesos de producción con el objetivo de maximizar la utilidad de las materias primas y de reducir los residuos, la transición de fuentes de energías convencionales por energías renovables, la modificación de la durabilidad y resistencia de los productos emitidos, entre otras.

En este panorama, el Club de Excelencia en Sostenibilidad puso en marcha en mayo de este mismo año el Observatorio Español de Economía Circular, liderado por CEMEX, Mahou San Miguel y Saint-Gobain Placo, y en colaboración con el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA) y KPMG. El objetivo del Observatorio es convertirse en un foro de referencia en materia de Economía Circular y generar un espacio de diálogo entre las empresas, administraciones públicas y expertos en la materia para realizar una monitorización de la situación a nivel nacional e internacional y promover la adopción de buenas prácticas y la promoción de políticas públicas en España.

 

Irene Alarcó

Gestión de Proyectos

Club de Excelencia en Sostenibilidad

 

Artículo incluido en el número de noviembre de la revista Agenda de la Empresa