La gran lección que hay que aprender de la COVID-19 no es que debemos estar preparados para las pandemias, sino que hay que prepararse para acontecimientos inesperados de gran impacto, sean cuales sean. Puesto que estos acontecimientos son imprevistos e improbables a nivel individual, es difícil justificar las inversiones destinadas a prepararse para ellos. Y cuando los presupuestos son ajustados, prepararse para sucesos improbables es sinónimo de inversiones que no suelen materializarse.

En la era digital, tu capacidad de responder a las grandes incógnitas puede reforzarse considerablemente a través de tus prácticas cotidianas. La clave para lidiar con estos factores desconocidos es generar resiliencia y agilidad (y, por cierto, también seguridad) en todo lo que haces. Tanto las arquitecturas técnicas como las empresariales deben ser ágiles y resilientes de manera ordinaria. Y herramientas como la nube y prácticas como DevOps, la infraestructura como código y la ingeniería del caos pueden ayudarte a conseguirlo.

Un principio importante que hemos aprendido de los enfoques de TI contemporáneos como DevOps es que, cuando desarrollamos una nueva capacidad informática, es importante empezar a utilizarla inmediatamente y con frecuencia desde ese momento. La prueba ocasional de los planes de DR es un riesgo; es mucho mejor si podemos ejercitar nuestra resiliencia y agilidad constantemente. Esa es una estrategia importante también para las grandes incógnitas: eliminar la diferencia entre crisis y normalidad.

Aquí te esbozamos algunas estrategias que puedes utilizar con vistas a prepararte para sucesos desconocidos.

Moviliza a tu plantilla

La crisis de la COVID-19 nos ha demostrado que esto es necesario y posible con las herramientas actuales. AWS ofrece herramientas capaces de ayudar en este sentido, como Amazon Connect, nuestro centro de llamadas en la nube, que puede dirigir las llamadas a los trabajadores en remoto, y realizar ampliaciones y reducciones según sea necesario; así como Amazon Workspaces, que puede utilizarse para dar a los empleados acceso de forma rápida y segura a las aplicaciones que suelen utilizar desde la propia oficina.

Gestiona tu tesorería con agilidad

En una crisis, es posible que haya que reducir, redistribuir o incluso aumentar los gastos si tu empresa es capaz de aprovechar nuevas oportunidades. Los costes inflexibles se convierten en un pasivo económico, ya que merman tu flexibilidad. La nube, por supuesto, es un pilar del gasto flexible. A diario en AWS vemos cómo la nube aporta a nuestros clientes la elasticidad para disminuir los gastos cuando lo necesitan, redistribuirlos o aumentarlos en función de la demanda. También les ofrece un acceso fácil e inmediato a otras capacidades técnicas, incluido el aprendizaje automático, el Internet de las cosas y los análisis. 

Diseña sistemas de TI para una mejor resiliencia y agilidad

La infraestructura como código te permite redistribuir una arquitectura dañada de manera rápida, replicable y segura gracias a la automatización. Con la nube, tus arquitecturas pueden abarcar múltiples zonas de disponibilidad (Availability Zones o AZ), y cada una de ellas está diseñada para fallar por separado, es decir, las AZ se basan en diferentes fuentes de alimentación y conexiones a Internet y están separadas geográficamente. La comunicación asíncrona a través de servicios de puesta en cola puede aumentar la resiliencia, al igual que las copias de seguridad y la replicación de datos.

Pon a prueba tu resiliencia y agilidad constantemente

La mejor manera de poner a prueba tu resiliencia y agilidad es comprobarlo en el día a día. Si tu arquitectura técnica se amplía y se reduce automáticamente, entonces deberías ser capaz de comprobar cómo lo lleva a cabo a diario en respuesta a los cambios de uso. Podrás ver que tu plantilla es capaz de realizar su trabajo a distancia, y que las partes con características de recuperación automática de tu arquitectura realmente son efectivas. Pon a prueba tu agilidad realizando y desplegando libremente los cambios que formen parte de tu negocio habitual y asegurándote de que sean rápidos y se efectúen correctamente.

Prueba tu resiliencia en ejercicios específicos

En AWS dedicamos tiempo a intentar desafiar a los sistemas y simular problemas. Dado que los sistemas de TI se han tornado muy complejos e interdependientes, ha surgido una disciplina denominada «Ingeniería del Caos», un proceso sistemático para inyectar fallos en sistemas informáticos complejos, observarlos y aprender cómo se comportan.

Datos disponibles con agilidad

La toma de decisiones en una crisis a menudo requiere acceder a los datos. ¿Pero quién sabe qué datos serán importantes en una situación desconocida? A medida que los líderes se enfrentan a decisiones difíciles, descubren sus necesidades en materia de datos; un acceso rápido a estos es lo que permite emprender acciones decisivas y apropiadas. Los datos compartimentados van en tu contra en cualquier crisis. Por tanto, también dificultan tus operaciones diarias.

Impulsa la planificación mediante hipótesis

Las técnicas descritas anteriormente contribuyen a generar resiliencia y agilidad en las actividades diarias. No abarcan todos los aspectos de la respuesta a un desastre, como las necesidades específicas de las empresas y el buen juicio de los directivos. Una manera efectiva de ampliar tu resiliencia diaria es a través de la planificación de hipótesis, una técnica de planificación estratégica desarrollada por Shell Oil para imaginar y prepararse para hipótesis geopolíticas de alto impacto. No se pueden planificar directamente la infinidad de grandes incógnitas, pero lo que sí podemos hacer es imaginar un pequeño conjunto de hipótesis plausibles y poner a prueba mentalmente nuestra resiliencia ante ellas. 

La agilidad y la resiliencia como valores

En muchos sentidos, la agilidad y la resiliencia están estrechamente vinculadas. Para ser resiliente frente a una crisis desconocida, una organización precisa agilidad. Parte de esa agilidad proviene de la arquitectura de los procesos diarios y de los sistemas técnicos para la resiliencia, y otra parte proviene de probar y ejercer rigurosamente esas capacidades frente a las hipótesis y el caos generado científicamente. La gran noticia es que disponemos de numerosas herramientas y técnicas para preparar una respuesta a las crisis, incluso aunque estas sean grandes incógnitas.

 

Mark Schwartz

Enterprise Strategist en Amazon Web Services