Somos lo que la experiencia y nuestros compañeros de viaje han hecho de nosotros. Me expresaré pues basándome en la experiencia de mi equipo Prototec y en la mía propia como ingeniero, doctorando, investigador, inventor y responsable de varias empresas de desarrollo tecnológico, en el ámbito industrial principalmente.

Buena parte de esa experiencia se la debo a mi etapa universitaria, que recuerdo con ilusión, pasión, esfuerzo, alimentada siempre por el emocionante y puro placer de aprender-enseñar-crear-compartir y con la creencia firme de que con el conocimiento y el trabajo todo era posible. Esto que para muchos puede parecer ingenuo e idealista, ha sido nuestro motor y lo que nos ha motivado.

En nuestra etapa como empresarios nuestro objetivo ha sido convertir las ideas, ese conocimiento adquirido y los procesos de I+D en productos y servicios beneficiosos para la sociedad y sostenibles en el tiempo. Actualmente lo estamos haciendo, sin embargo me entristece pensar que han tenido que transcurrir ocho largos y duros años. Ahora en tiempos de crisis la investigación tiene que ser más aplicada que nunca.

¿Que ha ocurrido? ¿Por qué cuesta tanto aplicar el conocimiento en I+D?

El primer elemento importante es la educación que recibimos. Se educa en contenidos cambiantes y no en las capacidades para aplicarlos. Se educa y se investiga para competir y no para cooperar. La tecnología debe estar al servicio del usuario y no el usuario al servicio de la tecnología.

En segundo lugar el mundo académico y el de la empresa se rigen por intereses radicalmente diferentes. A las pymes, que son la mayoría, les cuesta asimilar los procesos de I+D, entienden de rentabilidad, no encajan la paciencia en sus planes de negocio. Los que se animan a innovar lo hacen sin la planificación y/o financiación adecuada. Estas empresas no suelen tener vinculación con la universidad y por tanto no conocen el lenguaje investigador, ni viceversa. En un proyecto de I+D, la imposición de subcontratar en al menos un 15% del presupuesto a un grupo PAIDI puede suponer un distanciamiento si no se cubren objetivos de una manera práctica, el resultado es que el empresario tienda a subcontratar empresas de confianza. Otro elemento importante es no valorar adecuadamente, por ninguna de las partes, la industrialización de los prototipos, lo que conlleva en muchos casos más del 50% del presupuesto.

Aún así, existe la voluntad de acercarse, lo cual se debe hacer con estrategias que no cambien en lo sustancial a cada parte. Sigo creyendo en la universidad del conocimiento y de la investigación y no en la factoría de profesionales. Para formar a profesionales especializados están las empresas.

¿Cómo transferir pues?
Prototec lo ha hecho en dos líneas generales: una primera línea que me parece especialmente interesante es generar la figura del “transferidor profesional” con experiencia en los dos ámbitos. Las empresas quieren innovar pero no saben cómo y los grupos quieren aplicar la investigación pero no entienden a las empresas. Si a esto le añadimos que todos están ocupadísimos. Se hace necesario este papel intermediario cuyas responsabilidades serían: mediador con buenas dotes para la negociación, planificación de I+D, supervisar el desarrollo, integración de los resultados, industrialización y puestas en marcha. Esta figura trabajaría en coordinación con las OTRIS.

La segunda línea es que el propio investigador realice su trabajo en una empresa participando en aplicaciones reales, de esta forma la transferencia ocurre de forma natural. Mediante tres caminos: realizando el doctorado o proyecto fin de carrera en empresas, creando una spin-off vinculada a un grupo de investigación, o como “egresado” donde el investigador se embarca en un proyecto empresarial independiente y después retoma el vínculo con la universidad.

Mi experiencia como doctorando en una empresa me enseñó a investigar con parámetros reales y no ideales, con recursos limitados y dentro de un contexto cultural y territorial. Mi experiencia como egresado, se produjo por la interrupción de la beca de doctorado. En esta situación decides sacarle partido a tu conocimiento, haciendo I+D de forma privada, sin modelo de negocio y sin conocer el mundo de la empresa. Esto se convirtió sin saberlo en el mayor reto de mi carrera hasta la fecha, pero por otra parte el más enriquecedor sin lugar a dudas. Aprendes a gestionar, a aplicar la tecnología, a conocer a las personas que en última instancia están detrás (y delante) de todo y a ser más consciente del mundo en que vivimos.

Con respecto a las spin-off, las OTRIS juegan un papel importante en su nacimiento. En nuestro caso la OTRI de la Universidad de Sevilla nos guió en todo momento para el acceso a la financiación inicial (préstamo campus). Normalmente estas empresas arrancan para desarrollar una idea o para poner en valor sus capacidades. Se tarda por tanto varios años en definir bien el modelo de negocio o al menos el producto a vender, en tener un equipo preparado y organizado y en tener clientes. Este momento de eclosión es delicado puesto que se llega con los recursos agotados y en mi opinión debería tener un apoyo extra por parte de las OTRIS o administraciones.