Manuel Bellido Manuel Bellido WEB opinion

Director de OECA

Observatorio Empresarial para la Consecución de la Agenda 2030

 

“La verdadera prueba para el compromiso de la Agenda de 2030 (ODS) será la implementación”, afirmó Ban Ki-moon, exsecretario general de la ONU. “Necesitamos acciones para todos, y en todos los lugares”

En septiembre de 2015, en Nueva York, durante la 70ª Asamblea General de las Naciones Unidas, 193 jefes de estado y de gobierno de los países miembros de la ONU aprobaron la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, un acuerdo para comprometerse a garantizar que la gente de todo el mundo viva mejor sin dañar el planeta.

¿Pero en qué consiste?

17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y 169 metas concretas que deben alcanzarse para 2030 para eliminar la pobreza y lograr el desarrollo sostenible a nivel global.

La aprobación de la Agenda 2030, que se produjo tras un proceso de negociaciones y consultas que duró casi tres años, es un hecho histórico por, al menos, tres razones.

  1. Se reconoce la sostenibilidad como un principio transversal y esencial para el bienestar económico y social: se afirma definitivamente una visión integral de las diferentes dimensiones del desarrollo.
  2. Todos los países del mundo están llamados a contribuir al esfuerzo transformador. Cada país debe comprometerse definir su propia estrategia de desarrollo sostenible e informar los resultados obtenidos a las Naciones Unidas y a la sociedad.
  3. Todos los componentes de la sociedad tienen un papel importante: empresas, administraciones públicas, ciudadanos, escuelas, sociedad civil, universidades, centros de investigación, medios de comunicación y entes culturales.

Los 17 objetivos y 169 metas están interconectados, son indivisibles entre sí y equilibran las diferentes dimensiones de desarrollo sostenible: económico, social y medioambiental. El logro de cada objetivo, por tanto, está ligado al de todos los demás.

Los puntos cardinales de la Agenda 2030 y el compromiso que los Estados contraen con ella se resumen en las 5P (en inglés, –Planet, People, Prosperity, Peace, Partnership), planeta, personas, prosperidad, paz y alianzas.

Planeta: proteger los recursos naturales y el clima del planeta para las generaciones futuras.

  • ODS6: Agua Limpia y Saneamiento
  • ODS12: Producción y Consumo Responsable
  • ODS13: Acción por el Clima
  • ODS14: Vida Submarina
  • ODS15: Vida de ecosistemas terrestres

Personas: eliminar el hambre y la pobreza en todas sus formas y garantizar la dignidad y la igualdad.

  • ODS1: Fin de la Pobreza
  • ODS2: Hambre Cero
  • ODS3: Salud y Bienestar
  • ODS4: Educación de Calidad
  • ODS5: Igualdad de Género

Prosperidad: garantizar una vida próspera y plena en armonía con la naturaleza.

  • ODS7: Energía Asequible y no Contaminante
  • ODS8: Trabajo Decente y Crecimiento Económico
  • ODS9: Industria, Innovación e Infraestructura
  • ODS10: Reducción de las Desigualdades
  • ODS11: Ciudades y Comunidades Sostenibles

Paz: promover sociedades pacíficas, justas e inclusivas.

  • ODS16: Paz, Justicia e Instituciones Sólidas

Alianzas: implementación de la Agenda a través de asociaciones sólidas.

  • ODS17: Alianzas para lograr los Objetivos

especial onu

Un recorrido por la historia

1945

Desde su creación en 1945, Naciones Unidas ha desempeñado un papel central en la promoción del respeto por los derechos humanos y la cooperación internacional para el desarrollo.

Años 60

El compromiso de la ONU ha ido creciendo progresivamente, con intervenciones en el ámbito social, económico, institucional y ambiental, pero estas áreas se concebían en aquel entonces como ajenas entre sí.

Años 80

Desde la década de 1980, la comunidad internacional comenzó a reconocer la importancia de las interconexiones entre los diferentes campos de acción y, en consecuencia, la necesidad de identificar soluciones que los tuvieran en cuenta.  Se empieza a hablar de “desarrollo sostenible”.

1987

En 1987, en el informe ‘Our Common Future’ dell’UNDP -(United Nations Development Programme), ‘Nuestro futuro común’ del PNUD- (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo), se encuentra por primera vez una definición de desarrollo sostenible: “Por desarrollo sostenible se entiende un desarrollo capaz de satisfacer las necesidades de la generación actual sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas. El desarrollo sostenible se logrará mediante la armonización de tres dimensiones fundamentales: crecimiento económico, inclusión social y protección del medio ambiente”.

Años 90

A principios de la década de los 90, se afirma la convicción de que, en el pasado, se había dado un énfasis excesivo a la dimensión económica del desarrollo, descuidando otros: se introduce entonces el concepto de “desarrollo humano”.

1993

El nuevo modelo, adoptado por Naciones Unidas desde 1993, tiene su propia base teórica en el trabajo del economista y filósofo indio Amartya Sen y se basa en el principio de que el PIB (Producto Interno Bruto) no es un parámetro adecuado para medir el bienestar de una nación y de sus habitantes.

Así nació el Índice de Desarrollo Humano (HDI – Human Development Index), un indicador macroeconómico aún en uso que incorpora, además de los ingresos, la esperanza de vida y la educación.

2000

El 8 de septiembre de 2000, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la ‘Declaración del Milenio’, acordada por jefes de Estado y de Gobierno reunidos en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, mediante la cual se reafirmaba la fe en la organización y en su Carta firmada el 26 de junio de 1945 en San Francisco, como cimientos indispensables de un mundo más pacífico, más próspero y más justo.

Ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) que los 193 Estados miembros de la ONU se comprometen a lograr para 2015. Fue un momento histórico de metas ambiciosas, que representan una síntesis de la nueva idea de desarrollo difundida en la década anterior.

La Declaración del Milenio tiene el mérito de definir claramente las prioridades de acción para promover el desarrollo a nivel internacional, pero los ocho objetivos, revelan a lo largo del tiempo cuestiones críticas. Dos en particular. La primera: cada objetivo es una caja cerrada, las relaciones entre los varios ámbitos no se consideran suficientemente. La segunda: los objetivos se dirigen principalmente a los países en desarrollo.

A medida que se acerca la fecha límite de 2015, la comunidad internacional vuelve a trabajar para definir un plan de acción más eficaz: se ha hecho mucho, pero queda aún mucho por hacer.

2015

En septiembre de 2015 se aprueba la Agenda 2030, un importante paso adelante frente a los Objetivos del Milenio, que tiene como fin completar lo que no se ha logrado.

Es el primer gran programa global para transformar el mundo: involucra a todos los países y, de alcanzarlos, beneficiará a las naciones ricas y a las naciones más pobres, en virtud de la idea de que el desarrollo humano es universal y, por tanto, debe involucrar a todos los países, naciones, grupos o individuos en igual medida.

Además, mientras que los ODM fueron “impuestos” por las Naciones Unidas a los estados, los ODS se definieron a través de un proceso abierto y participativo, modalidad que garantizó el consentimiento generalizado con respecto a los nuevos objetivos globales.

A menos de diez años de que se cumpla la fecha, se están aunando esfuerzos en todo el mundo para cumplir con la promesa de la Agenda 2030 mediante la movilización de más gobiernos y empresas, así como con un llamamiento a todas las personas para que hagan suyos los objetivos mundiales.

En Andalucía, desde hace dos años, trabaja OECA, el Observatorio Empresarial para la Consecución de la Agenda 2030, nacido en el seno de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA) con la colaboración de Unicaja Banco, que ayuda al sector privado a la implementación de los ODS.

Alianzas

El último ODS se llama ‘Alianzas para lograr los Objetivos’: destaca la conciencia de que para cambiar el mundo no basta la implicación solo de los estados, sino el compromiso activo de todos los demás actores de la sociedad.

De hecho, la sociedad civil internacional ha participado en la identificación de los objetivos y, hoy, muchísimas personas y grupos de personas están comprometidas para conseguirlos junto a gobiernos, universidades y empresas, compartiendo una misma visión sostenible e inclusiva de futuro.

“El futuro de todos está en juego. Por eso quiero que todas las personas estén informadas y se involucren con la Agenda” (Ban Ki-moon)

En este proceso, la educación y la información juegan un papel clave. Divulgando los temas de la Agenda 2030 a la sociedad y a los jóvenes se ayuda a crear un gran movimiento global que cree en la posibilidad de un cambio positivo si, día tras día, sin darse por vencidos, luchan por que este cambio advenga.

El espíritu del esfuerzo humano ha demostrado nuestra capacidad compartida para conseguir algo extraordinario.

La Agenda 2030 es una hoja de ruta personal y colectiva. Cada uno tiene en su mano una poderosa herramienta que puede hacer que otro mundo sea posible.