IDEAS

El papel social de la cultura y su potencial económico

La cultura es, hoy por hoy, un bien social imprescindible y una actividad económica notable. Es de señalar el papel del sector cultural tanto en la economía como en el empleo, a nivel nacional y andaluz; destacando principalmente, el papel que representa el colectivo de profesionales y trabajadores autónomos que se dedican a actividades relacionadas con la cultura.

José Lorenzo
José Lorenzo

Profesiones vinculadas a la investigación, la restauración y conservación, la creación, la puesta en escena y el espectáculo, la comunicación, las nuevas tecnologías… son desarrolladas principalmente por profesionales autónomos.

El papel social de la cultura y su potencial económico deben ser objeto prioritario de las administraciones públicas para el futuro en un desarrollo sostenible.

El sector cultural en Andalucía posee por su patrimonio histórico y su actividad creativa un importante valor estratégico en el desarrollo de políticas de sostenibilidad.

El colectivo de profesionales y trabajadores autónomos de la cultura andaluza, así como las microempresas, representan casi el 90% de la totalidad del empresariado cultural andaluz. Deben, por tanto, ser referentes en las estrategias culturales de futuro y potenciadas para el asentamiento.

Las políticas de futuro se fijan en un escenario de desarrollo sostenible donde debe tener una presencia sobresaliente el sector de la cultura. Tanto los poderes públicos como el sector cultural tendrán que realizar ajustes para hacer frente a las circunstancias. El Gobierno deberá tener en consideración el papel social de la cultura y su potencial económico e incluirla en sus esfuerzos por la innovación. Será conveniente proporcionar a las empresas culturales, en su mayoría pequeñas o medianas, posibilidades de incubación y respaldo en su salida al exterior, y propiciar que crezcan en tamaño. Reforzar la educación artística es crucial a medio plazo para establecer las condiciones adecuadas para la creación. Mejorar la fiscalidad de las fundaciones y el mecenazgo ensancharía los cauces a la participación privada en la financiación de la cultura. El entorno normativo debe procurar que sean sostenibles las organizaciones culturales que demuestren su utilidad social. Las buenas prácticas culturales, ya introducidas por algunas administraciones públicas españolas, han probado en otros países su pertinencia como una garantía más -nunca perfecta- de la neutralidad del gestor de los fondos públicos y de la autonomía del creador. Por su parte, los artistas y las organizaciones culturales tendrán que aplicarse en mejorar su transparencia, calidad y eficacia, y en adaptar su oferta al mercado global.

Enla Uniónde Profesionales y Trabajadores Autónomos de Andalucía,, UPTA-A, trabajamos de manera efectiva y eficiente con el sector cultural; lo hacemos, por ejemplo, con la firma en su momento -renovación anual- de un convenio de colaboración conla Consejeríade Cultura dela Juntade Andalucía, que ha supuesto un apoyo importante para el colectivo autónomo, en base a la celebración y organización de seminarios, jornadas y cursillos de distintos sectores que podemos encontrar en este amplio campo: es de destacar por su relevancia la realización de las Conferencias Internacionales dela Cultura, de las cuales ya se han celebrado tres ediciones con un prestigio cada vez mayor; de igual modo, recientemente se han realizado las Jornadas sobre Patrimonio Industrial en Andalucía, o el Seminario sobre Lesiones profesionales de los artistas flamencos.

En una línea paralela, nos preocupamos que los diversos colectivos, en los que como ya hemos reseñado los autónomos son una clara mayoría, tengan sus entidades representativas, que les ayuden a organizarse, coordinarse y reivindicar ante las administraciones públicas las demandas propias; así, hemos ayudado a crearla Asociaciónde Autónomos del Flamenco, la de Arqueólogos Andaluces, ola Unión Andaluzade Artesanos Creativos.

Todo ello en un decidido proyecto de impulsarla Cultura, no sólo como enriquecedora espiritual, sino como generadora de riqueza económica.

José Lorenzo

Secretario de Organización de UPTA-A