IDEAS

Nueva industria y recuperación económica en Andalucía

El pasado 16 de diciembre los dos principales núcleos de industria de Andalucía, Campo de Gibraltar y Huelva, presentaron el segundo informe conjunto publicado por las asociaciones empresariales AGI y AIQBE (en la que está integrada Atlantic Copper), con el propósito de resaltar la importancia de su actividad y mostrar su voluntad de contribuir con su potencial a la política industrial de la Comunidad.

Miguel Palacios
Miguel Palacios

El dato más importante que se dio a conocer en ese acto, presidido por el consejero de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo de la Junta de Andalucía, fue que ambas asociaciones representan casi la mitad del valor de la producción industrial andaluza, un 48%, y en un periodo de crisis como el actual, la estabilidad de las producciones y empresas allí instaladas es clave para una de las más sólidas bases de la economía regional.

Desde el 2008, el valor de la producción de las empresas integradas en AGI y en AIQBE ha crecido más de 7.000 millones de euros, situándose en 23.035 millones de euros en 2012, lo que supone un incremento de valor del 44% en apenas un lustro. En este período, han realizado además inversiones por valor de 3.244 millones de euros, motivando la mayor concentración territorial de inversión privada que se ha producido en Andalucía, demostrando así su vocación de permanencia. De esa última cifra, 267 millones de euros fueron destinados en 2012 a la ampliación o mejora de procesos productivos, a instalaciones y equipos de protección ambiental, y a la preservación de la seguridad y salud laboral, dentro de una trayectoria de buenas prácticas preventivas que se traducen en unas cifras de accidentabilidad muy bajas.

Este esfuerzo de la industria por avanzar hacia la excelencia podría extrapolarse, no obstante, a otras parcelas económicas de Andalucía, donde esas inversiones existen, motivadas por la confianza en una revitalización que cambie la tendencia de consumo y ponga en valor el impulso competitivo de las empresas andaluzas. Son varios los sectores llamados a liderar la recuperación de Andalucía, entre ellos, el turístico, el agrario, el industrial o el energético. Dicho esto, y refiriéndome al sector que mejor conozco, cuanto más industrializado esté un territorio, mejor funcionará su economía. En nuestro país, la tasa más baja de paro la tiene el País Vasco y la más alta, Andalucía. Del mismo modo, en el País Vasco la industria aporta el 23% del PIB y los servicios el 63%, mientras que en Andalucía la industria aporta el 11% y los servicios el 70%. Recordemos que el objetivo de Bruselas es que aporte el 20% del PIB. La Unión Europea considera fundamental a la industria para la mejora de las exportaciones, para la calidad en la investigación y, sobre todo, para el crecimiento y la recuperación económica. Mientras la demanda interna se mantenga en niveles bajos y tengamos datos como un 65% de desempleo juvenil en algunas provincias, solo podremos recuperar el pulso económico con inversiones. Y es esencial que éstas estén enfocadas hacia una mayor competitividad y hacia la apertura a nuevos mercados que nos permitan crecer al mismo ritmo que el resto de España y no quedar en desventaja frente a otras zonas. En el año 2013 la situación económica y empresarial de Andalucía no ha sido buena. Y esto se debe a  múltiples factores, de sobra conocidos, y que son idénticos a la coyuntura económica que atraviesa nuestro país, con los lógicos matices.

Andalucía debe creer más en la exportación como opción real de negocio, no solo en el caso de la industria, sino de otros sectores relevantes en la región como el agrario o el pesquero. Ninguna solución económica será viable si no conseguimos exportar en mercados cada vez más abiertos. En este contexto, cabe destacar que Atlantic Copper es el principal productor de cobre en España desde hace años y lidera el ranking andaluz de exportaciones.

En definitiva, Andalucía necesita ejecutar y atraer nuevas inversiones en todos los sectores económicos y para lograrlo son claves la competitividad y productividad de las empresas ya instaladas así como el apoyo decidido de las Administraciones, cada vez más patente, para incentivar el tejido industrial y empresarial y para generar confianza en los inversores. Si continua mejorando el turismo, se sigue potenciando la resurrección minera, se mantienen inversiones estratégicas, la industria y la energía y se confirman los datos leves pero esperanzadores de crecimiento en 2014, estaremos en condiciones de confiar en la recuperación económica.

Miguel Palacios, director General de Metalurgia de Atlantic Copper