IDEAS

Europa, un cambio de rumbo necesario

25 de mayo. Esa fecha es la clave para el cambio de rumbo tan necesario en Europa. Ese día se celebran las elecciones europeas y, contrariamente a lo que algunas, o muchas personas puedan pensar, ese día la ciudadanía nos jugamos mucho. Hay quienes pensarán que Europa y “sus elecciones” nos quedan muy lejos pero tenemos que ser conscientes de que lo que se decide allí lo padecemos en España y en Andalucía. Allí se toman las decisiones que luego se ejecutan en los países miembros así que el 25 de mayo no puede ser visto como un trámite sino como una oportunidad, nuestra oportunidad, de decirle a la TROIKA que no queremos que siga imponiendo sus decisiones porque, además, no tiene legimitidad para ello.

Francisco Carbonero
Francisco Carbonero

La única forma de poder cambiar ese rumbo es, por una parte, hacernos oír para que los partidos políticos lleven en sus programas a Europa la propuesta realizada por la Confederación Europea de Sindicatos (CES), de la que forma parte CCOO, y por otro, ejercer nuestro derecho al voto como ciudadanos y ciudadanas europeos, porque si no nos movilizamos para que el cambio se produzca, el estado social se desmorona al servicio del mercado financiero y con él nuestros derechos y libertades.

Para ello la CES convocó el día 3 de abril movilizaciones en los países europeos que concluyeron el día 4 de abril con una gran manifestación en Bruselas, en la que estuvieron presentes personas y sindicatos de los países miembros. En Andalucía en torno a 25.000 personas secundaron las marchas demostrando que a la ciudadanía sí nos importa lo que sucede en Europa, y dejando claro que queremos un cambio en las políticas impuestas por la derecha que están provocando la pobreza, el desempleo, la desigualdad y la pérdida de oportunidades.

Unas políticas que están asolando Europa bajo la excusa de que ese es el único camino posible para salir de la crisis. Y mientras, la realidad constata que al tiempo que las personas pierden, la banca se salva, los poderosos mejoran sus beneficios y la brecha salarial entre ricos y pobres más que brecha es un abismo.

El objetivo, hacernos creer que no hay otra salida. ¿Realmente no la hay? Evidentemente sí  y, aunque buscarla sea tarea de los gobiernos,  es  el movimiento obrero con la Confederación Europea de Sindicatos al frente quién ha puesto la suya encima de la mesa demostrando que el cambio de rumbo no solo es necesario sino que también es posible.

La propuesta sindical parte de un objetivo fundamental, una Europa más social donde la prioridad sean las personas, no los intereses financieros y donde la creación de empleo digno marque las agendas políticas de quienes toman las decisiones que, por cierto, tiene que ser el Parlamento Europeo y no la TROIKA, que no tiene legitimidad alguna en las urnas y que en estos momentos es la que condiciona las políticas de los países.

La propuesta que emana de la CES consta de un programa de inversiones en sectores claves como la educación, la formación, la industria, el I+D+i, los servicios públicos de calidad o la rehabilitación de vivienda social entre otros, con una inversión anual del 2% del PIB europeo durante diez años. Ese porcentaje traducido a cifras son 250.000 millones de euros, solo una cuarta parte de lo que Europa lleva invertido ya en rescatar a la banca.

La diferencia es que mientras los beneficios de ese rescate solo han sido para unos pocos, con la propuesta sindical los beneficios serían para 11 millones personas con la creación de 11 millones de nuevos empleos de calidad, y para otras muchas al permitir una mejora de los salarios, de las redes de protección social y el fin de los recortes en los servicios públicos.

Y si hay una alternativa viable, ¿por qué no se lleva a cabo? Quizás la respuesta más sencilla sea la más certera en este caso, quizás es que no interese; de otro modo no se entiende que Europa gaste un billón de euros en rescatar a la banca y se rasgue la vestiduras solo de pensar que tiene que gastar una cuarta parte de esa cantidad en rescatar a las personas. ¿A quién no le interesa? Probablemente a esos pocos que han seguido obteniendo beneficios en plena crisis, porque está claro que a la ciudadanía, que es quien está sufriendo las políticas de recortes de la derecha europea, sí que le interesa el cambio de rumbo.

Un cambio de rumbo que se hace extensible a Andalucía, donde es urgente y prioritario establecer un plan que mitigue la situación desesperada de más de 800.000 personas que no perciben ningún tipo de prestación o ayuda, y que lo único que quieren es un empleo que les permita vivir. Con la propuesta que le estamos haciendo a Europa, daríamos un paso de gigante en esa tarea.

Por eso desde el sindicato continuaremos reuniéndonos con los partidos para que incluyan nuestra propuesta en sus programas, e informando a los trabajadores y trabajadoras en los centros de trabajo y al resto de la ciudadanía en las calles, tanto de esta propuesta sindical europea como de la necesidad de que el 25 de mayo sea una fecha donde derecho, oportunidad y obligación se aúnen para votar en las elecciones europeas.

El cambio de rumbo es posible y está en nuestra mano que en Europa y, en consecuencia en España y en Andalucía, sea una realidad, porque el Parlamento Europeo necesita de parlamentarios comprometidos con las personas, no con los mercados, con los derechos, no con los privilegios y, sobre todo, con la democracia y no con los intereses de unos pocos.

Ahora es el momento de reivindicar el cambio de rumbo y, organizados bajo la bandera roja del movimiento obrero, la mayoría social tiene que acabar con la ola azul que está asolando Europa. Las urnas nos dan la oportunidad de hacerlo.

 

Francisco Carbonero Cantador, secretario general de CCOO de Andalucía