Con cerca de 10.000 usuarios activos, repartidos por todo el territorio nacional, Quantis lidera el mercado español de acceso a Internet vía satélite. “Un mercado donde todavía queda mucho por hacer –explica Aquilino Antuña, director general de Quantis-, porque hay medio millón de personas en España que no tienen ni tendrán acceso a Internet a través de las operadoras convencionales de cable o móviles”.

Una cifra de ciudadanos desconectados que supera los 3.000 millones de personas en todo el mundo, para las que el satélite será la única opción para participar en la sociedad digital.

Frente al cable, la fibra o el 3G/4G, el satélite garantiza la cobertura en prácticamente el cien por cien el territorio, con un ancho de banda y una cuota mensual muy similar al ADSL y la opción de contratar también servicios de voz, con tarifas de telefonía muy competitivas”.

Según Antuña, en los próximos años asistiremos a una explosión del acceso a Internet a través del satélite. “En los países en desarrollo –afirma- será la tecnología más utilizada porque no tiene sentido ni hay dinero para cablearlos. En Europa será el que permita hacer realidad que en 2020 todos los hogares europeos tengan acceso a Internet. Además, los nuevos satélites y los avances técnicos permitirán a corto plazo que el satélite compita en velocidad y capacidad con la fibra óptica”.

Para Quantis la todavía baja penetración del satélite en España se justifica en dos factores. El primero es el desconocimiento. “La mayoría de la gente –comenta Antuña- no sabe que  existe esta opción y los que lo saben piensan que es cara y no ofrece suficiente velocidad”. La otra, es el coste inicial de la instalación “que es muy similar al de un smartphone, unos 300 euros, que ya no regalan las operadoras de móvil y tienen que pagar los usuarios”. Según el director general de Quantis, los usuarios que han elegido esta opción están muy satisfechos y han encontrado en el satélite la solución a sus problemas.

Cada día son más las familias, empresas y municipios que han optado por el satélite. Usuarios finales y también empresas y negocios como hoteles rurales, explotaciones ganaderas, estaciones de servicio o parques eólicos que se construyen en mitad de la nada. Las zonas más desfavorecidas se encuentran en las comunidades autónomas de Galicia, Castilla y León y Canarias, “si bien– concluye Antuña- hay puntos blancos en toda la geografía española”.