España ha cerrado el ejercicio 2014 rebajando el déficit de las Administraciones públicas hasta el 5,7% del PIB, cumpliendo con el objetivo de estabilidad fijado por el Consejo Europeo. Este resultado “es el fruto de un aumento de ingresos, reflejo de la recuperación de la economía y de un férreo control del gasto público, que se ha reducido respecto al año anterior”.

​Así lo ha manifestado este lunes la secretaria de Estado de Presupuestos y Gastos, Marta Fernández Currás, en Santiago de Compostela, donde ha recordado que el impacto de la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que exige la devolución del llamado “céntimo sanitario”, ha supuesto 1.700 millones más de gasto, por lo que si se descuenta éste, el déficit rondaría el 5,5% previsto por el Gobierno. “Es la cifra que mejor refleja el saneamiento de las finanzas públicas acometido, ya que la devolución de céntimo sanitario ha sido un hecho excepcional y de carácter puntual”.

Fernández Currás ha hecho estas declaraciones durante la presentación del Programa Operativo Regional de Galicia, financiado con Fondos Estructurales y de Inversión Europeos (FEIE), donde ha estado acompañada del presidente del Gobierno gallego, Alberto Núñez Feijóo, a quien ha felicitado por ser Galicia una de las CCAA con mayor compromiso con el saneamiento de las cuentas públicas, tal y como lo demuestra que el déficit de esta autonomía se haya situado en el 1% del PIB.

Durante el acto, Fernández Currás destacó que España ha sabido compatibilizar la vuelta al crecimiento con la reducción del déficit público, recordando que si la principal crítica que se hacía a la política fiscal aplicada por el Gobierno era que iba a “ahogar” el crecimiento -lo que llevaría a menores ingresos y a un mayor déficit público- lo demostrado ha sido todo lo contrario, “pues se ha sabido encontrar un ritmo óptimo de consolidación fiscal y crecimiento, tal y como los datos avalan”.

Afirmó que la lección aprendida de la crisis padecida es que “no se puede gastar lo que no se tiene” y que el mayor enemigo del Estado del bienestar es, precisamente, el déficit público. “No hay nada más peligroso para los servicios públicos básicos que la ruina. Hace tres años había serias dificultades para financiar políticas de educación, de sanidad, prestaciones sociales, porque los ingresos se habían desplomado y la desconfianza en nuestra economía hacía que fuese complicado y muy costoso financiarnos en los mercados financieros”. Sin embargo -añadió- “con la política aplicada, se ha dado la vuelta a la situación”.