El presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel, están decididos a apuntalar la unidad económica de la UE y han planteado el rigor en el gasto público como fórmula para recuperar la confianza de los mercados frente a la crisis actual.

En la cumbre que mantuvieron este martes en París, los dos mandatarios propusieron que el eje franco-alemán sea la “punta de lanza” de una Eurozona más integrada, con una nueva gobernanza que coordine las políticas de cada uno de los 17 países miembros.

Para ello, enviarán al presidente de la Unión Europea, Herman Van Rompuy, un conjunto de medidas destinadas a integrar la zona euro y a instaurar el rigor presupuestario en las Constituciones de los diferentes estados.
Sarkozy y Merkel consideran que los países que comparten el euro deben tener también instituciones económicas comunes, por lo que someterán al resto de los socios la creación de un organismo compuesto por los jefes de Estado y Gobierno que se reúna dos veces por año o en caso de crisis puntuales. Al frente de esta nueva estructura, París y Berlín propondrán que se sitúe el propio Van Rompuy.