“El sector tecnológico andaluz parece vislumbrar el final de una larga travesía del desierto. El crecimiento económico que comenzamos a constatar en España y en Andalucía, a pesar de algunas dudas y debilidades, está comenzando a generar confianza en los agentes inversores. Sin embargo, nadie espera que todo vuelva a ser como antes. Debemos sentir la responsabilidad de generar un futuro mejor para nuestra economía. Debemos comprender cómo hacerlo: hablemos de Transformación Digital”.

Atos Jesús Fernandez AtosPodríamos decir que el mercado del sector de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones en Andalucía durante el año 2015 ha estado dirigido por la atonía en la inversión privada y por la celebración de los comicios regionales primero, y nacionales después, que han detenido el ritmo normal de la licitación pública. El buen comportamiento del turismo y el repunte del consumo interno no han conseguido frenar este deterioro de la actividad de las compañías de tecnología.

Si no hacemos nada, 2016 será una mala repetición de lo visto hasta ahora. El presupuesto público del gobierno regional se verá tensionado aún más por las restricciones de déficit por lo que no crecerá la intensidad inversora. Sin estímulos públicos, los sectores productivos no disponen de suficiente combustible para cambiar el rumbo. No obstante, mientras seguimos padeciendo este estancamiento de actividad, el mundo cambia rápidamente y cada vez a mayor velocidad. Hasta ahora hemos cumplido con la incorporación de tecnología para la mejora de procesos internos de nuestras organizaciones; todos los ERPs que podían implantarse ya están implantados. A partir de ahora, créanme, la tecnología será el instrumento que separará a los que crezcan de los que no. Ya no hay excusas: llega la Transformación Digital.

La Transformación Digital es la incorporación inteligente de tecnología a los negocios para adaptarlos a la nueva evolución digital de la sociedad y conseguir, más allá de la mejora de la eficiencia, transformar su modo de atrapar valor rentable. Y todo esto, con niveles de inversión muy contenidos y, sobre todo, sostenibles.

Los clientes actuales y, en mucha mayor medida los futuros, son digitales. Su ritmo de vida es digital, compran digital, se relacionan digital, viven digital,… Sólo los negocios transformados digitalmente crecerán; y esto comienza ya. En 2020, los que hayan conseguido mejorar serán los que hayan trabajado en uno de estos cuatro terrenos:

Confianza y cumplimiento. Ya no podrán concebirse los negocios sin Internet y esto supone que afrontaremos en algún momento problemas de seguridad y de cumplimiento de normativa con altos requerimientos de calidad.

Excelencia Operacional. No hay sitio para la ineficiencia. La aportación de tecnología para hacer más con menos ya ha sido demostrada y nadie puede permitirse lujos y despilfarros porque se verán sobrepasados con facilidad por competidores más “tecnológicos” y eficientes.

Experiencia de su cliente. Los clientes son cada vez más volátiles. La fidelidad tiene un precio cada vez mayor. Es obligado cuidar la experiencia de los clientes cuando interactúan con nuestros productos y servicios. Si no, se irán a la competencia.

Reinvención del negocio. La Transformación Digital permitirá la aparición de nuevos negocios que no serán posibles fuera del ciberespacio. Los negocios únicamente físicos no conseguirán mejoras y quedarán relegados.

En resumen, afronte la transformación digital o asuma que su negocio se está quedando, ya, obsoleto.

 

Jesús Fernández Pérez

Director zona sur de Atos Spain