IDEAS

¿Por qué es tan disruptivo Blockchain?

Joaquin López Lérida. CEO de Kolokium Blockchain Technologies. EOI

En la historia de la humanidad se han producido determinadas invenciones que han revolucionado la economía y la evolución de la sociedad, pues han conseguido acabar con grandes fronteras para el desarrollo.

La primera de esas invenciones probablemente fue la imprenta en el siglo XV, eliminando la frontera del conocimiento y haciéndolo accesible a toda la humanidad. Otra de estas grandes invenciones fue la máquina, que acabó con la necesidad de utilizar intensamente la labor humana o de animales para hacer pesados y rutinarios trabajos. Desencadenó la Revolución Industrial, la producción en masa y elevó el nivel de vida de la humanidad. A finales del siglo XX, hemos asistido a la aparición de Internet, que ha cambiado completamente la economía y la sociedad solucionando la frontera de la distancia.

La aparición de Blockchain viene a derribar una nueva frontera que generará, a buen seguro, grandes cambios en la sociedad y la economía tal cual las conocemos hoy en día: la confianza. La esencia principal de Blockchain es la desintermediación de la confianza, lo que conllevará profundos cambios en los sistemas financieros, económicos y sociales, tal cual los conocemos en la actualidad.

La confianza en la humanidad es tan vieja como el propio comercio, porque constituye la pieza fundamental para poder habilitar el mismo. Originalmente y hasta prácticamente el siglo XIX, la confianza ha sido, con muy pocas excepciones, una cuestión local. Alguien confiaba en otro, alguien porque vivía cerca, le conocía y sabía que tenía buenos productos para comprar o prestaba buenos servicios. Durante el siglo XX hemos asistido al nacimiento y el asentamiento de la confianza institucional. Posibilitada a través de complejísimos sistemas burocráticos, esta confianza institucional es la responsable de que, por ejemplo, podamos comprar una casa y el título de propiedad se refleje a nuestro nombre, gracias al respaldo del Estado a través del Registro de la Propiedad y el certificado de un notario a través de los poderes concedidos por el Estado.

Estos sistemas burocráticos establecidos para generar confianza, aparte de ser extremadamente complejos y, en muchos casos, complicados de entender, tienen muchas limitaciones. La esencia de Blockchain es desintermediar toda esa confianza, haciendo sencillo e instantáneo, por ejemplo, comprar propiedades en otra parte del mundo, enviar dinero a otra persona o simplemente participar en un negocio.

Pero, ¿cómo? La confianza, desintermediada, a través de un programa software indestructible por su carácter distribuido, inmutable por las técnicas de cifrados que utiliza Blockchain y asignable directamente por la combinación de claves púbicas y privadas, es la esencia de esta tecnología. Se nos presenta una tecnología que va a configurar una nueva Internet, la denominada Internet del valor, que permite la transmisión de prácticamente cualquier tipo de valor, utilizando exclusivamente medios digitales, de persona a persona sin intermediarios, y evitando los complejos sistemas burocráticos de confianza institucional establecidos hasta la fecha.

Aunque la tecnología Blockchain está todavía en sus comienzos, lo que tenemos en la actualidad es con seguridad un pequeño conjunto de lo que nos depararán los próximos años. Este cambio va a suponer un reto para los usuarios, pero también para los gobiernos, las legislaciones y la forma en la que entendemos la economía y los negocios en la actualidad. Y con independencia de las discusiones, seguramente justificadas sobre la viabilidad de ciertas aplicaciones ya en marcha sobre Blockchain, como por ejemplo Bitcoin, en la actualidad nadie duda del asentamiento de esta tecnología y del cambio que va a producir en la sociedad y la economía tal cual la conocemos en la actualidad. Es solo cuestión de tiempo.

 

Joaquin López Lérida | CEO – Kolokium Blockchain Tecnologies
Director del Programa Superior en Blockchain de EOI – Escuela de Organización Industrial

Artículo incluido en el número de mayo de la revista Agenda de la Empresa