Imagine que cinco hermanos reciben un regalo de 1.000 euros. Si comparten el dinero a partes iguales, ¿cuánto obtendrá cada uno? Imagine ahora que los cinco hermanos tuvieran que esperar un año para obtener su parte de los 1.000 euros, y que la inflación de ese año fuese del 1%. En el plazo de un año serán capaces de comprar:

  1. Más de lo que podrían comprar hoy con su parte de dinero.
  2. La misma cantidad.
  3. Menos de lo que podrían comprar hoy.

¿Cuál elige?

El escenario anterior es parte de la Encuesta de Competencias Financieras que se enmarca en el Plan de Educación Financiera del Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Su objetivo: medir el conocimiento y la comprensión de conceptos financieros de la población española con edades comprendidas entre los 18 y 79 años.

El resultado es que el 42% responde incorrectamente o no sabe si los cinco hermanos comprarán más, comprarán menos o comprarán la misma cantidad pasado ese año. Es decir, que no entienden que una subida de precios merme su capacidad de compra. Pero es llamativo el detalle por edades, ya que el colectivo de jóvenes entre los 18 y los 34 años es el que menos entiende el concepto de inflación, superan el 50%. Estos resultados nos indican que hay margen de mejora y que podemos contribuir a tener una sociedad con mayor cultura financiera.

Hace unos días acudí a la presentación del libro Enriquéceme despacio, que tengo prisa, de Carlos Tusquets, presidente de la European Financial Planning Association (EFPA). Lo menciono porque considera la inflación “como un impuesto, invisible pero real, que recae sobre nuestros ahorros, como el IVA u otros tantos”. Si nuestros ahorros no se revalorizan de igual manera, en el mismo tiempo, tendremos un problema. “…la inflación erosiona nuestros ahorros, pero es mejor que exista de forma moderada a que no exista. De igual manera piensan los Estados de todo el mundo, ya que la inflación ayuda a abaratar o a reducir el valor real de la deuda pública de cualquier país cuando hay que pagarla o amortizarla”.

Por eso puede resultar curioso que las personas mayores de 65 años tengan un mayor porcentaje de aciertos. Quizás, esta comprensión de la inflación es mayor porque lo sufren cuando les revalorizan la pensión un 0,25%, o bien, lo que suba el IPC. Pero ya no pueden hacer nada o casi nada, ya que no tienen el tiempo para planificar financieramente que sus ahorros crezcan, al menos, más que la inflación a un determinado riesgo.

Quienes sí tienen tiempo son los jóvenes de 18 a 34 años, a quienes los mayores insisten en que ahorren para su jubilación y no se vean en la situación de muchos jubilados que dependen de una pensión para vivir. Es una toma de conciencia que está calando en nuestra sociedad, nos es cercano. Ahorrar es una actitud, no solo hemos de disponer de mayores ingresos que gastos, sino ser más conscientes en la toma de decisiones entendiendo conceptos como la inflación, el interés compuesto, la diversificación y disponer de una planificación financiera personal. Tenemos criterio y objetivo, entendemos la información y vamos acompañados de profesionales.

Ya se habla de la inflación, pero parece que nuestros jóvenes necesitan un poquito más de ruido. Mejoremos nuestro entorno, hablemos entre nosotros de forma natural de inflación, diversificación, interés compuesto, hablemos de conocimientos financieros a mejorar.

Juan Francisco Martín Báñez | EFA European. Financial Advisor. Asociado EFPA 12099

LinkedIn: Franciscomartinbañez

Artículo incluido en el número de julio y agosto de la revista Agenda de la Empresa